Los meteoritos son la amenaza proveniente del espacio más asentada en la cultura popular, pero no es ni mucho menos la única. En lo alto de la lista de fenómenos cósmicos reales (y peligrosos) que podrían alcanzar nuestro planeta están los brotes de rayos gamma. ¿Qué pasaría si uno de estos rayos cósmicos alcanzara la Tierra?

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Kurzgesagt ha elaborado uno de sus estupendos vídeos animados (bajo estas líneas) explicando qué son los brotes de rayos gamma y cómo afectaría el impacto directo de uno de ellos a nuestro planeta. En pocas palabras, si recibiéramos la radiación de uno de estos brotes, la vida compleja en el planeta sería aniquilada por completo. De hecho, se piensa que uno de estos brotes fue el responsable de la extinción masiva del Ordovícico-Silúrico, que acabó con prácticamente todos los pequeños organismos marinos hace alrededor de 450 millones de años.

Sabemos qué son peligrosos pero, ¿Qué son? Los brotes de rayos gamma (gamma ray bursts o GRB) son destellos extremadamente focalizados de rayos gamma de alta energía. Se trata de los fenómenos electromagnéticos más luminosos del universo, y suelen producirse cuando una estrella masiva estalla en una supernova o hipernova. También se cree que se producen cuando dos estrellas de neutrones se fusionan y colapsan. En ambos casos se genera un agujero negro que emite haces de rayos gamma.

Brote de rayos gamma GRB 970508 detectado en 1997

Estos haces viajan grandes distancias, pero afortunadamente ninguno de ellos ha ocurrido en las proximidades de nuestra galaxia, y los que han tenido lugar cerca no apuntaban hacia nuestro Sistema Solar. Si lo hicieran, la primera consecuencia es que la radiación sería absorbida por la atmósfera causando una fotólisis del nitrogeno y la destrucción de la práctica totalidad de la capa de ozono. Si la radiación del propio brote no nos mata (dependería de su duración), probablemente el Sol se encargaría de esterilizar el planeta sin la capa de ozono para protegernos.

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Afortunadamente, los brotes de rayos gamma suceden de forma muy esporádica. Su frecuencia en una galaxia del tamaño de la Vía Láctea es de uno cada 100.000 a un millón de años. Se cree además que la elevada metalicidad de nuestra galaxia hace menos probables esos eventos. Sin embargo, una reciente interpretación de la paradoja de Fermi explica que los BRG podrían ser responsables, en parte, de la extinción de la vida en otros planetas. [Kurzgesagt vía The Next Web]