Intel acaba de confirmar el lanzamiento de una tercera generación de procesadores basados en arquitectura de 14 nanómetros. La noticia no solo rompe el modelo de fabricación tick-tock que caracterizaba a Intel desde hace décadas, sino que arroja una seria sombra de duda sobre el futuro cumplimiento de la popular Ley de Moore.

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El modelo tick-tock marca la evolución tecnológica de los chips Intel en un proceso que alterna una nueva arquitectura (tock) con una miniaturización de la arquitectura anterior (tick). Esta miniaturización consiste en reducir el espacio que ocupan los transistores (la unidad mínima de procesamiento de un chip) para aumentar su densidad dentro del chip. Es, por compararlo con algo mundano, como si pudieramos meter más neuronas en el cerebro.

Esta carrera lleva así desde los primeros procesadores con arquitectura X86, los 4004 y 8008 que se lanzaron en 1971 y 1972. Los transistores de aquellos chips tenían un tamaño enorme comparados con los de hoy. Estaban construidos sobre 10 micrómetros, o sea 10.000 nanómetros. Los transistores de hoy no son vivibles sin la ayuda de un microscopio electrónico.

La actual generación de procesadores Broadwell son un tick, puesto que supusieron el salto a los 14 nanómetros. A finales de este año, Intel lanzará los Skylake, que introducen cambios y mejoras en la arquitectura, pero siguen trabajando en la escala de los 14 nanómetros.

Se esperaba que la próxima generación de chips de la compañía, bautizados como Cannonlake, fueran un nuevo tick y dieran el salto a los 10 nanómetros. Sin embargo, no ha sido así. El CEO de la compañía, Brian Krzanich, ha confirmado en una reunión con sus accionistas que el salto a los 10 no se producirá hasta la segunda mitad de 2017 por complicaciones extraordinarias en el diseño de los chips.

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Lo que llegará antes de Cannonlake será una nueva generación de 14 nanómetros bautizada como Kaby Lake. Aún no han trascendido datos oficiales sbre sus características. Krzanich ha añadido que la idea sigue siendo mantener el modelo tick-tock, pero que la miniaturización es cada vez más compleja y requiere materiales y soluciones más exóticos.

La noticia también supone un tropezón serio para la Ley de Moore, que predice que aproximadamente cada dos años se duplica el número de transistores en un circuito integrado. El hecho de ser más una observación empírica que una norma inmutable no ha impedido a la Ley de Moore cumplirse hasta ahora. Pero para poder aumentar el número de transistores es preciso ganar espacio, e Intel no lo ha logrado en el plazo que Gordon Moore instauró en 1975.

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Es cierto que hay procesadores de menos nanómetros. IBM logró fabricar recientemente un chip de solo 7, pero la ley de Moore se aplica más a chips comercializables que a logros científicos. Desde que Moore la formulara por primera vez en 1965, ha sido un motor para el desarrollo tecnológico y la evolución de los ordenadores a novel comercial, ya que la aparición de una nueva generación hace bajar el precio de la anterior. El anuncio de Intel podría ser un simple tropezón, pero el propio Moore predijo que su ley dejaría de cumplirse en algún momento. [Intel vía Ars Technica]

Portada: Detalle de una oblea de procesadores Hasswell. Intel.

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