Ayer me puse las Hololens por segunda vez. Fue increíble. Pude ver otra vez objetos hechos solo de luz aparecer ante mis ojos en el mundo real, y esta vez pude caminar alrededor de esos objetos sin estar atado a un cable. Hasta pude diseñar mi propia aplicación holográfica, y fue hasta fácil.

Ahora dejadme explicar por qué sigo siendo un poco escéptico.

En enero de este mismo año probé Hololens por primera vez. Era un artilugio aparatoso con circuitos al aire aquí y allá, y una unidad de procesamiento que tenía que llevar, literalmente, colgada del cuello. Además había un cable que subía hasta el techo para conectarme a algún sistema central. Más prototipo imposible. Por otra parte, las gafas se probaron en un entorno controladísimo dentro de un pequeño laboratorio en el sótano de un edificio de Microsoft, lo que arrojaba ciertas dudas sobre si la demostración en realidad estaba preparada.

Todo eso ha cambiado. Ahora Hololens es un estilizado visor de aspecto futurista y completamente inalámbrico. De hecho, ya parece un dispositivo listo para salir a las tiendas con su cable de carga MicroUSB y su entrada de auriculares estándar. Una sola carga dura en torno a las cuatro horas de uso. La prueba tuvo lugar en el Hotel Intercontinental de San Francisco y simplemente me tendieron el dispositivo y dejaron que me lo pusiera yo mismo. Me dejaron caminar por una sala de gran tamaño. Creo que puedo asegurar sin temor a equivocarme que esta nueva demo no estaba amañada.

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El problema, que es muy difícil de explicar si no has probado Hololens, es lo poco que se parece la experiencia de usar el visor con lo que Microsoft muestra en sus vídeos.

Intentad hacer lo siguiente por un momento: sujetad vuestro Smartphone aproximadamente 30 centímetros frente a vuestra cara. Ahora imaginad que la pantalla de vuestro Smartphone es una ventana a un universo paralelo. A través de esa ventana puedes ver objetos que parecen existir en el mundo real, pero alrededor del smartphone seguís viendo el mundo tal cual. En otras palabras, tienes que centrar la vista en el objeto porque el área de visión de Hololens, a día de hoy, es ridículamente pequeña. A poco que muevas la cabeza, los hologramas desaparecen.

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Si los hologramas son los bastante grandes, solo serás capaz de ver una pequeña parte de ellos. ¿Ves esta réplica anatómica del cuerpo humano? La persona que lleva las Hololens en el vídeo probablemente solo esté viendo el cuello, hombros y parte de la mandíbula desde la posición en la que está.

En cuanto a este otro presentador, es imposible que pueda ver toda la pantalla en la pared.

A diferencia del Oculus Rift y otros visores de realidad virtual, Hololens no ofrece una experiencia inmersiva, y eso lo hace un poco decepcionante.

¿Significa eso que la tecnología de Hololens no es tan excitante? En parte. Es un poco preocupante que el campo de visión no se haya mejorado desde la primera vez que lo probé. También encuentro el prototipo bastante incómodo a pesar de que su diseño me parece muy bonito. Con todo, me sigue maravillando que el dispositivo funcione, que sea capaz de mostrarme objetos recreados por ordenador ante mis ojos. Además, el actual dispositivo es una buena aproximación para mostrar a los desarrolladores de juegos y aplicaciones lo que está por llegar.

Me encanta el diseño deslizante, pero la banda aprieta mucho al llevarla, al menos en mi prototipo

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Para mi sorpresa, diseñar una aplicación para Hololens (la primera aplicación que diseño en mi vida, por cierto) ha sido muy emocionante.

Vale, de acuerdo, no escribí ni una línea de código. Microsoft simplemente nos puso frente al motor gráfico Unity, Visual Studio, y un puñado de scripts y objetos 3D ya diseñados. Todo lo que tuve que hacer fue verificar algunas funciones, arrastrar y soltar varios objetos, pulsar un par de teclas para compilar, y probar lo que había hecho en el visor.

Pero es que tampoco había mucha más complejidad oculta. Podía ver el código en Unity a medida que combinaba objetos y comprobar el poco trabajo que hace falta para que las aplicaciones holográficas cobren vida. Convertir un juego normal en un juego para Hololens, por ejemplo, es tan sencillo como añadir un objeto llamado “Cámara holográfica”. Añadir comandos de voz es tan sencillo como incorporar unas pocas líneas de código.

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La parte más impresionante es ver como las cámaras de Hololens pueden transformar el mundo real en el lienzo para un videojuego ante tus ojos. Con solo pulsar un interruptor en Unity pude convertir el sofá, la mesa y los objetos a mi alrededor en polígonos y colocar los míos propios para que interactuaran con ellos.

En ningún momento tuve que diseñar estos objetos. Hololens simplemente los captó con sus cámaras e informó a Unity de su existencia. Un simple comando de voz sirvió para que una bola de papel virtual creada por mi cayera del techo e interactuara con esos objetos reales. Hasta pude oír el suave crujido de la bola de papel al chocar contra la mesa y rebotar hasta el suelo. Gracias al audio posicional 3D pude escuchar dónde caía a mi alrededor.

Es una pena que a poco que movía la cabeza, la bola desaparecía porque el campo de visión es sencillamente demasiado pequeño, pero es un comienzo, y uno muy bueno.

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