Sólo un refuerzo externo autorizado

De vez en cuando, la ISS requiere un impulso para contrarrestar la desintegración orbital y mantener su altitud. Aunque la ISS está equipada con sus propios propulsores, no son suficientes para reinicios importantes debido a la capacidad limitada de combustible, la menor potencia y la necesidad de preservar los recursos a bordo para otras operaciones críticas (como el control de orientación y evitación de la basura espacial). Así que, en su lugar, se utilizan naves espaciales acopladas para proporcionar estos impulsos externos. Estas naves espaciales, diseñadas específicamente para tales tareas, traen su propio combustible, lo que minimiza la presión sobre los recursos de la ISS y tienen motores más potentes para permitiendo estos ajustes orbitales sustanciales.
Dicho todo esto, la Progress de Rusia es actualmente la única nave espacial oficialmente autorizada para esta tarea, debido a su probada capacidad y compatibilidad con el ISS. Mientras que otras naves espaciales como Cygnus de Northrop Grumman y Zvezda de Rusia podría adaptarse para reimpulsar tareas, no están sancionados para este propósito y requerirían medidas adicionales, como que Progress tenga que alimentar a Zvezda para la tarea. NASA no le gusta esta situación, por lo que ha realizado pruebas de reinicio con Cygnus.