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Ciencia

Un guanaco no pisaba el Chaco argentino desde 1913: la reintroducción implicó el traslado terrestre más largo de la historia con fines de conservación, 3.200 kilómetros

Cinco animales, un tráiler diseñado especialmente para ellos, y más de 3.200 kilómetros de distancia entre el punto de partida y el de llegada. Así volvió el guanaco a un rincón del Chaco argentino donde no se veía un ejemplar salvaje desde hacía 110 años, en lo que sus responsables describen como la translocación terrestre más extensa jamás realizada con fines de conservación en el mundo
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El primer grupo de guanacos, compuesto por tres hembras, un macho y una cría, fue liberado en el Parque Nacional El Impenetrable, en la provincia de Chaco, en diciembre de 2025, en el marco de un proyecto liderado por la Fundación Rewilding Argentina junto a la Administración de Parques Nacionales y los gobiernos de Chaco y Santa Cruz. El proyecto continúa activo durante 2026, con nuevos arreos de guanacos en el Parque Patagonia previstos para trasladar más ejemplares al Chaco y reforzar la población reintroducida.

Los últimos registros de guanacos en la provincia del Chaco databan de comienzos del siglo XX, en la zona de Campo del Cielo, antes de que la caza, la transformación del hábitat y el avance de la frontera productiva llevaran a su desaparición completa de la región.

Una travesía de 3.200 kilómetros diseñada para no lastimar a los animales

El Impenetrable
Vista del Parque Nacional El Impenetrable, en Chaco, Argentina © Roberto W – Shutterstock

Los ejemplares fueron seleccionados de una población saludable en el Parque Patagonia, en Santa Cruz, donde Rewilding Argentina, con apoyo de la Fundación Freyja, desarrolla desde hace años programas de monitoreo genético y poblacional que permitieron identificar a los individuos más aptos para iniciar el repoblamiento en el norte del país.

El operativo incluyó el desarrollo de técnicas de arreo de precisión y el diseño de tráilers especialmente acondicionados, con estructuras que separaban a los grupos según su cohesión social, sistemas de monitoreo continuo del comportamiento, regulación de temperatura y protocolos para administrar vacunas y desparasitación sin necesidad de ingresar al remolque. Ya en El Impenetrable, los animales pasaron por un período de preliberación en corrales especialmente acondicionados, donde se adaptaron progresivamente al nuevo entorno y a la vegetación nativa antes de su liberación definitiva.

Por qué el regreso del guanaco no es solo simbólico

Imagen De Guanaco
© William Warby – Unsplash

El guanaco cumple funciones ecológicas que ninguna especie menor puede reemplazar. A través del pastoreo, modela el paisaje y promueve la diversidad vegetal, y al consumir vegetación seca reduce significativamente el riesgo de incendios, un problema cada vez más crítico en la región por el cambio climático. Además, redistribuye nutrientes, semillas y carbono mediante sus propios desplazamientos, contribuyendo a la regeneración del suelo, y sostiene redes tróficas completas al funcionar como presa de depredadores como el yaguareté y como alimento para carroñeros, restableciendo eslabones que llevaban un siglo perdidos en la cadena natural del monte chaqueño.

Sebastián Di Martino, director de Conservación de Rewilding Argentina, explicó que en ausencia de guanacos, los ecosistemas de El Impenetrable se degradaron severamente. La desaparición de grandes herbívoros como el guanaco, el venado de las pampas y el ciervo de los pantanos provocó una defaunación profunda en la región a lo largo de varias décadas.

Una especie al borde en toda su distribución histórica

La magnitud del problema regional es considerable: en el millón de kilómetros cuadrados que abarca el Chaco Seco, una superficie equivalente al tamaño de Bolivia, sobreviven apenas unos 100 guanacos en la frontera entre Paraguay y Bolivia, mientras que en el sector argentino la especie había desaparecido por completo hasta esta reintroducción.

El proyecto se suma a otras iniciativas de recuperación de especies que Rewilding Argentina ya desarrolla en El Impenetrable, entre ellas la tortuga yabotí, el yaguareté y la nutria gigante, en lo que la organización describe como un intento de recomponer un ecosistema completo y funcional, y no solo de reintroducir una especie de forma aislada.

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