Uno de los deportes visualmente mĂĄs impactantes de los Juegos OlĂ­mpicos de Invierno es el skeleton, junto al bobsleigh y el luge, las modalidades de descenso en trineo. Las velocidades que alcanzan y la fuerza que deben soportar los deportistas son simplemente alucinantes.

A diferencia de otras, esta modalidad exige que todas las extremidades del cuerpo estén en perfecto estado. En el deporte de deslizamiento olímpico, los corredores comienzan a esprintar y se lanzan de cabeza sobre una pista helada en un trineo a poco mås de un palmo del suelo.

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De esto va la Ășltima y genial pieza de Great Big Story, quienes siguieron al dos veces corredor olĂ­mpico de Skeleton, John Daly, en una de sus carreras. Como se puede apreciar en el vĂ­deo, los deportistas de Ă©lite son capaces de alcanzar velocidades de hasta 145 km/h, llegando a experimentar fuerzas de hasta 5G en el transcurso de una carrera.

Esto puede parecer muy emocionante, pero para los atletas de Skeleton, ese tipo de velocidad y fuerza son particularmente angustiosas. La cabeza de un profesional literalmente cuelga sobre la parte superior del trineo, y esa fuerza adicional hace que su tronco sea mĂĄs difĂ­cil de sostener.

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De hecho, los atletas se deslizan por la pista con la barbilla a pocos centĂ­metros del hielo, dando vueltas a altas velocidades, y con frecuencia raspan la superficie helada del recorrido con la propia barbilla. Esto, a su vez, oscurece su capacidad para ver lo que estĂĄ delante de ellos, obligĂĄndoles a mantenerse firmes hasta que puedan levantar la cabeza de nuevo.

Es tan arriesgada y bestial, que la modalidad fue excluida en dos ocasiones de los Juegos Olímpicos, regresando a los Juegos de 2002 por primera vez en 54 años. [Great Big Story]