Durante los últimos años, la exploración espacial avanzó de forma constante pero contenida, centrada en validar tecnologías y consolidar la presencia humana en la órbita baja. Sin embargo, 2026 se perfila como el momento en el que múltiples programas, públicos y privados, convergen para cambiar la escala de la actividad fuera de la Tierra. No se trata de un solo hito, sino de una suma de misiones que apuntan a la Luna, Marte y más allá.
El regreso humano a la Luna y la antesala de Marte
Uno de los grandes protagonistas del año será Artemis II, la misión con la que la NASA volverá a enviar astronautas a las inmediaciones de la Luna por primera vez desde el programa Apolo. A bordo de la cápsula Orión y propulsados por el cohete SLS, cuatro tripulantes realizarán un vuelo de unos diez días alrededor del satélite natural.
Aunque no habrá alunizaje, la misión será clave para probar sistemas de navegación, comunicación y soporte vital en el espacio profundo. Artemis II es el paso imprescindible antes de Artemis III, que busca establecer una presencia humana sostenida en la Luna como preparación para futuros viajes a Marte.
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— Reality First (@RealityPrimero) December 28, 2025
Starship y el cambio de escala de SpaceX
En paralelo, SpaceX planea un salto técnico decisivo con una nueva versión de su megacohete Starship. La denominada V3 apunta a ser la primera capaz de alcanzar la órbita y demostrar el repostaje de combustible en pleno vuelo, una tecnología esencial para misiones de larga distancia.
La compañía de Elon Musk también trabaja en una variante lunar del Starship seleccionada por la NASA para transportar astronautas desde la órbita lunar hasta la superficie. Además, a finales de 2026, SpaceX prevé lanzar la primera misión no tripulada de Starship hacia Marte, con el objetivo de probar el aterrizaje y recopilar datos críticos.
Más allá de la Luna: estaciones, sondas y robots
La Estación Espacial Internacional seguirá siendo un pilar fundamental. Nuevas tripulaciones llegarán mediante vuelos comerciales, mientras la cápsula Starliner de Boeing afrontará otra misión no tripulada para validar su fiabilidad tras los problemas técnicos iniciales.

En la Luna, la actividad no se limitará a vuelos humanos. Varias empresas estadounidenses preparan nuevos alunizajes robóticos para estudiar el terreno, probar tecnologías y allanar el camino para futuras bases permanentes.
Un escenario global y más inclusivo
El impulso de 2026 será claramente internacional. China planea la misión Chang’e-7 al polo sur lunar, Japón avanzará en la exploración de las lunas de Marte y Europa lanzará nuevos observatorios espaciales. Al mismo tiempo, el sector privado ampliará los vuelos suborbitales, con hitos simbólicos que refuerzan una idea clave: el espacio ya no es un territorio exclusivo.
En conjunto, 2026 no promete solo avances técnicos. Marca el inicio de una etapa en la que la exploración espacial se vuelve más ambiciosa, diversa y cercana a la vida cotidiana, redefiniendo quién puede mirar —y llegar— más allá de la Tierra.
Fuente: Infobae.