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Ciencia

3I/ATLAS llegó desde otro sistema estelar y mostró una química extraña: esto es lo que realmente descubrieron los astrónomos

El tercer objeto interestelar conocido mostró una composición inusual, chorros de polvo y una elevada proporción de níquel que despertó todo tipo de especulaciones. Un año después de su paso cerca del Sol, las observaciones apuntan a explicaciones naturales mucho más interesantes que una supuesta nave extraterrestre.
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3I/ATLAS llegó al Sistema Solar desde el espacio interestelar y rápidamente se convirtió en uno de los objetos astronómicos más estudiados de los últimos años.

Descubierto el 1 de julio de 2025 por el sistema ATLAS, fue el tercer objeto interestelar confirmado después de ‘Oumuamua y 2I/Borisov. Su trayectoria hiperbólica demostró que no estaba ligado gravitacionalmente al Sol y que, tras atravesar nuestro vecindario cósmico, continuaría su viaje hacia el espacio interestelar.

Pero algunas de sus características resultaron especialmente llamativas.

Un exceso de níquel llamó la atención

Observaciones realizadas con el telescopio Keck II detectaron níquel neutro en la coma de 3I/ATLAS.

Lo extraño no era encontrar este metal. Otros cometas también muestran átomos de níquel y hierro. La peculiaridad estaba en la elevada proporción de níquel respecto del hierro observada antes del perihelio y en que la emisión aparecía concentrada relativamente cerca del núcleo.

Los investigadores propusieron varias explicaciones, incluida la posibilidad de que determinadas moléculas muy volátiles que contienen metales se descompusieran bajo la radiación solar. Entre las candidatas se encuentran los carbonilos metálicos, como el tetracarbonilo de níquel. Eso no significa que los astrónomos hayan encontrado directamente esta molécula dentro del cometa.

Después del perihelio, nuevas observaciones detectaron tanto níquel como hierro y mostraron que la relación entre ambos fue acercándose a valores observados en cometas de nuestro propio Sistema Solar.

3I/ATLAS llegó desde otro sistema estelar y mostró una química extraña: esto es lo que realmente descubrieron los astrónomos
© Astrum Español
– Youtube.

También apareció una extraña estructura dirigida hacia el Sol

Antes de alcanzar su punto de máxima aproximación al Sol, 3I/ATLAS presentó una estructura de polvo orientada hacia nuestra estrella.

A primera vista puede parecer contradictorio: las conocidas colas de los cometas suelen apuntar en dirección contraria debido a la presión de la radiación y al viento solar. Sin embargo, las llamadas estructuras antisolares y los abanicos dirigidos hacia el Sol pueden surgir naturalmente dependiendo del tamaño, velocidad y geometría de las partículas expulsadas.

Observaciones realizadas con el Nordic Optical Telescope mostraron que la morfología evolucionó posteriormente hasta quedar dominada por una cola antisolar convencional. Los científicos relacionaron ese cambio con partículas relativamente grandes, de alrededor de una décima de milímetro, que reaccionaban lentamente a la presión de la radiación solar.

Nunca representó una amenaza para la Tierra

Otro rumor que rodeó al objeto fue que la Red Internacional de Alerta de Asteroides lo había incluido entre cuerpos potencialmente peligrosos.

No fue así.

La IAWN utilizó 3I/ATLAS entre noviembre de 2025 y enero de 2026 para realizar un ejercicio internacional destinado a mejorar las mediciones de posición de los cometas. Estos objetos tienen comas y colas difusas que complican la determinación exacta de su centro, por lo que son útiles para practicar técnicas astrométricas. 3I/ATLAS nunca planteó peligro de impacto con la Tierra.

Incluso Europa Clipper consiguió observarlo

Varias misiones espaciales aprovecharon su breve paso por el Sistema Solar.

Europa Clipper observó 3I/ATLAS durante siete horas el 6 de noviembre de 2025, cuando se encontraba a unos 164 millones de kilómetros de la nave. Su espectrógrafo ultravioleta estudió la distribución de gas y polvo alrededor del núcleo.  Parker Solar Probe, Hubble, TESS, SPHEREx y la misión Juice de la ESA también realizaron observaciones.

Y por ahora, todo lo medido encaja con un cometa.

Un cometa extraordinario, eso sí: formado alrededor de otra estrella y expulsado de su sistema antes de atravesar el nuestro.

Precisamente ahí está su verdadero misterio. 3I/ATLAS no necesita ser una nave extraterrestre para resultar fascinante: es una muestra directa de los materiales con los que se construyen mundos alrededor de otras estrellas.

 

 

Fuente: Futura Science.

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