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Ciencia

El cometa interestelar 3I/ATLAS trae pistas sobre los ingredientes de la vida fuera del Sistema Solar

3I/ATLAS no aporta pruebas de vida extraterrestre, pero sí algo especialmente valioso: una muestra de la química que existe en otros sistemas planetarios. Las observaciones detectaron moléculas orgánicas y compuestos vinculados con procesos prebióticos en un objeto nacido alrededor de otra estrella.
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3I/ATLAS llegó al Sistema Solar desde el espacio interestelar y se convirtió en el tercer objeto conocido de este tipo, después de ʻOumuamua y Borisov. Su trayectoria hiperbólica confirmó rápidamente que no pertenece al entorno del Sol y que, tras atravesarlo, continuará su viaje por la galaxia.

Su importancia científica no está en demostrar la existencia de organismos extraterrestres, sino en permitir estudiar directamente materiales formados en otro sistema planetario sin necesidad de enviar una nave hasta otra estrella.

Un cometa llegado desde otra estrella

El acercamiento al Sol calentó los hielos de 3I/ATLAS y provocó la liberación de gas y polvo, formando una coma alrededor de su núcleo.

Esta nube permitió a diferentes observatorios analizar su composición química. El Hubble observó su envoltura de polvo, mientras otros telescopios estudiaron las moléculas expulsadas durante su actividad. Las observaciones disponibles encajan con el comportamiento de un cometa natural y no respaldan las especulaciones sobre un posible origen artificial.

El cometa interestelar 3I/ATLAS trae pistas sobre los ingredientes de la vida fuera del Sistema Solar
© Astrum Español – Youtube.

Moléculas relacionadas con la química prebiótica

Las observaciones encontraron sustancias especialmente interesantes para comprender cómo puede comenzar la química de la vida.

ALMA detectó cianuro de hidrógeno, formaldehído y grandes cantidades de metanol, mientras que el James Webb identificó metano y SPHEREx observó una abundancia considerable de compuestos orgánicos.

Estas moléculas contienen elementos fundamentales como carbono, hidrógeno, oxígeno y nitrógeno.

El cianuro de hidrógeno resulta particularmente interesante porque, aunque es tóxico, experimentos de laboratorio han demostrado que puede participar en reacciones capaces de generar aminoácidos y otras moléculas complejas bajo determinadas condiciones.

Esto no significa que la vida haya surgido en el lugar donde se formó 3I/ATLAS. Lo que demuestra es que algunos de sus ingredientes químicos básicos también estaban disponibles fuera del Sistema Solar.

Los cometas funcionan como archivos químicos

Los cometas y asteroides se forman a partir del mismo disco de gas y polvo que origina planetas y lunas.

Por eso, pueden conservar materiales relativamente poco alterados desde las primeras etapas de un sistema planetario. En este sentido, un objeto interestelar funciona como una especie de muestra enviada accidentalmente desde otro sistema estelar.

La comparación con objetos del Sistema Solar refuerza esta idea. La misión OSIRIS-REx, por ejemplo, encontró en muestras del asteroide Bennu bases nitrogenadas y numerosos aminoácidos, lo que respalda la posibilidad de que pequeños cuerpos puedan transportar compuestos orgánicos durante la formación de planetas.

No es una prueba de vida extraterrestre

Los límites del descubrimiento son importantes.

Los telescopios no detectaron aminoácidos, ácidos nucleicos ni ninguna señal que pueda asociarse directamente con actividad biológica. Además, buena parte del material analizado procede de las capas exteriores del cometa, modificadas durante miles de millones de años por la radiación.

Por tanto, 3I/ATLAS no permite afirmar que exista vida en el sistema donde se originó.

Podría proceder de un sistema más antiguo que el Sol

La composición isotópica ofrece otra pista.

Las proporciones de carbono, nitrógeno y deuterio detectadas en el cometa son inusuales respecto de los cuerpos conocidos del Sistema Solar. Los investigadores consideran que esa combinación podría indicar que 3I/ATLAS se formó en las regiones exteriores de una estrella antigua y con baja metalicidad.

El cometa se aleja ahora y pierde brillo, pero los datos obtenidos seguirán siendo analizados durante años. Y futuros observatorios como Vera C. Rubin y el Extremely Large Telescope podrían permitir descubrir muchos más visitantes similares.

3I/ATLAS no ha resuelto la pregunta sobre la vida extraterrestre, pero sí ha aportado una conclusión importante: los ingredientes capaces de alimentar una química prebiótica no parecen ser exclusivos de nuestro Sistema Solar.

Fuente: Infobae.

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