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Ciencia

3I/ATLAS no solo viene de otra estrella. Ahora creen que tiene “volcanes de hielo” en erupción y que su interior se parece sorprendentemente al de los mundos helados del Sistema Solar

Las nuevas observaciones revelan chorros activos que estallan en la superficie del cometa 3I/ATLAS a medida que se acerca al Sol. Este comportamiento, típico de objetos transneptunianos, sugiere que el visitante interestelar podría compartir materiales y procesos con cuerpos formados a miles de millones de kilómetros del Sol.
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Los objetos interestelares son raros. Antes de 2017 no habíamos visto ninguno. Desde entonces, apenas tres han cruzado nuestro vecindario cósmico, y cada uno se ha convertido en una oportunidad irrepetible para estudiar cómo son los mundos formados alrededor de otras estrellas. El último visitante, el cometa 3I/ATLAS, acaba de sorprender aún más: las nuevas observaciones sugieren que podría tener volcanes de hielo en plena erupción.

Criovolcanes en acción mientras el cometa se acerca al Sol

3I/ATLAS no solo viene de otra estrella. Ahora creen que tiene “volcanes de hielo” en erupción y que su interior se parece sorprendentemente al de los mundos helados del Sistema Solar
© Qicheng Zhang/Lowell Observatory.

Los investigadores observaron que, al aproximarse al Sol en octubre, el cometa liberó una serie de chorros helados visibles desde distintos observatorios. Estos estallidos, típicos de la denominada actividad criovolcánica, ocurren cuando el hielo atrapado bajo la superficie se calienta, se sublima y escapa violentamente al espacio.

El fenómeno quedó registrado en un estudio preliminar publicado en arXiv, que analizó las imágenes obtenidas por el Telescopio Joan Oró, combinado con datos de otros centros astronómicos.

La gran sorpresa: un visitante remoto con composición familiar

3I/ATLAS no solo viene de otra estrella. Ahora creen que tiene “volcanes de hielo” en erupción y que su interior se parece sorprendentemente al de los mundos helados del Sistema Solar
© X – @josep_trigo.

El hallazgo más llamativo no es solo la actividad, sino lo que implica. Según Josep Trigo-Rodríguez (CSIC/IEEC), autor principal del estudio, la composición aparente del cometa se asemeja a la de los objetos transneptunianos: mundos helados situados más allá de Neptuno, como Eris, Haumea o incluso Plutón.

Es decir: Un cometa formado en otro sistema solar parece tener la misma mezcla de materiales que los cuerpos helados de nuestro propio Sistema Solar.

Para la astronomía, esto es una pista fascinante: podría indicar que los procesos de formación planetaria son más universales de lo que se creía.

De la especulación a la ciencia

3I/ATLAS no solo viene de otra estrella. Ahora creen que tiene “volcanes de hielo” en erupción y que su interior se parece sorprendentemente al de los mundos helados del Sistema Solar
© NASA/JPL-Caltech.

Desde su descubrimiento en julio, 3I/ATLAS generó todo tipo de teorías —incluyendo algunas fantasiosas que sugerían que podía ser una nave extraterrestre—.
La comunidad científica fue clara desde el inicio: se trata de un cometa real, antiguo y probablemente previo incluso a la formación del Sol.

Ahora, el análisis de los chorros helados permite estudiar su estructura interna y su historia termodinámica, algo imposible de hacer con la mayoría de los objetos interestelares, que suelen pasar inadvertidos y a gran velocidad.

Una oportunidad única antes de que desaparezca

3I/ATLAS abandonará el Sistema Solar el próximo año y no regresará jamás. Este margen estrecho obliga a los astrónomos a recopilar toda la información posible mientras todavía es observable. Cada erupción de gas, cada cambio en su coma, cada estallido frío es una ventana a un mundo que no volveremos a ver.

Los criovolcanes de 3I/ATLAS no solo revelan un cometa activo. Revelan un puente inesperado: una conexión entre mundos nacidos alrededor de otras estrellas y los cuerpos helados que orbitan nuestro Sol. En un universo tan diverso, encontrar patrones comunes es un recordatorio poderoso de que los sistemas planetarios pueden ser diferentes… pero no tanto.

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