Saltar al contenido
Ciencia

Nadie esperaba esto de un visitante de otra estrella. La cola de 3I/ATLAS creció repentinamente y ahora revela secretos sobre su origen

Un objeto que parecía casi desnudo acaba de desplegar una cola que no debería existir… al menos no tan rápido. Nuevas imágenes del Virtual Telescope Project muestran que el cometa interestelar 3I/ATLAS incrementó su estela en millones de kilómetros en cuestión de días, desatando preguntas inesperadas sobre su composición y su origen.
Por

Tiempo de lectura 4 minutos

Comentarios (0)

Antes de que nadie pudiera asimilarlo, el cometa interestelar 3I/ATLAS —ese visitante fugaz que atraviesa nuestro vecindario como si estuviera de paso hacia otro destino— cambió su aspecto por completo. Hace apenas una semana no mostraba rastro de cola visible y, de pronto, su estela se estira millones de kilómetros detrás de él. Y lo más desconcertante es que todo ocurrió justo después de cruzar el perihelio, cuando ya había dejado atrás el punto más caliente de su viaje.

El crecimiento imposible de una cola recién nacida

El cometa 3I/ATLAS sorprendió a los astrónomos: un objeto sin cola que, tras el perihelio, desplegó una estela gigante de más de 3 millones de kilómetros
© Virtual Telescope Project.

El 29 de octubre, 3I/ATLAS pasó por su perihelio y continuó su trayectoria a una velocidad de unos 60 a 61 kilómetros por segundo. Nada fuera de lo esperado para un objeto de origen interestelar. Pero cuando astrónomos y aficionados revisaron su recorrido esta semana, detectaron algo que nadie anticipó: una cola que se habría extendido aproximadamente tres millones de kilómetros, prácticamente de la noche a la mañana.

El misterio se acentúa por un detalle clave: antes no tenía cola. Aunque el cometa liberaba gases y agua al calentarse —el proceso natural de sublimación—, lo hacía sin formar una estructura visible. Ese comportamiento era consistente con un cuerpo helado que pasó la mayor parte de su existencia lejos de cualquier estrella… hasta que llegó aquí.

Esta expansión repentina sugiere un cambio brusco en la actividad interna del núcleo. Quizás una fractura superficial, un grano recién expuesto, una región con más volátiles. Sea lo que sea, la cola iónica emergió con una rapidez que desconcertó incluso a los astrónomos que siguen de cerca estos fenómenos.

Las imágenes que lo cambiaron todo

El cometa 3I/ATLAS sorprendió a los astrónomos: un objeto sin cola que, tras el perihelio, desplegó una estela gigante de más de 3 millones de kilómetros
© NASA/JPL-Caltech.

La confirmación visual llegó desde Italia, a través del Virtual Telescope Project, que logró capturar una imagen excepcional usando una combinación de 18 exposiciones de 120 segundos con la unidad robótica ARTEC250. La escena tenía su dificultad: 3I/ATLAS estaba apenas a 14 grados del horizonte este, con una Luna brillante iluminando más de la mitad del cielo. Aun así, la cola emergió nítida, inclinada hacia el noreste y extendiéndose al menos 0,7 grados.

Pero no estaban solos esos rastros: también apareció una anticola, una estructura que apunta en la dirección opuesta a la esperada, hacia el este-sureste. Este efecto ocurre cuando las partículas de polvo reflejan la luz solar de forma peculiar respecto a la línea de visión de la Tierra, un fenómeno hermoso y extraño que solo se ve en condiciones muy concretas.

Gianluca Masi, responsable del proyecto, explicó a Sky at Night Magazine que desde el 6 de noviembre habían detectado señales débiles, pero que la imagen del 11 fue determinante: “Detectamos claramente la cola iónica de 3I/ATLAS gracias a la geometría en evolución”. A medida que el cometa se desplaza hacia el cielo matutino, la perspectiva desde la Tierra cambia y deja al descubierto una estela que antes quedaba oculta detrás del núcleo.

El nuevo visitante que complicó aún más la historia

El cometa 3I/ATLAS sorprendió a los astrónomos: un objeto sin cola que, tras el perihelio, desplegó una estela gigante de más de 3 millones de kilómetros
© Virtual Telescope Project.

Mientras se procesaban las imágenes de 3I/ATLAS, otra noticia irrumpió en la comunidad astronómica: el descubrimiento de C/2025 V1 (Borisov), hallado por el aficionado Gennadiy Borisov entre el 2 y el 5 de noviembre. Sí, el mismo que descubrió 2I/Borisov en 2019, el primer cometa interestelar fotografiado desde la Tierra.

Este nuevo visitante interestelar es más pequeño y no se detectó hasta hace poco, pero su irrupción añadió un contexto inesperado: dos cometas de origen externo en un lapso muy breve, uno de ellos mostrando una actividad súbita difícil de explicar bajo los modelos clásicos de sublimación.

En el caso de 3I/ATLAS, los datos recopilados por Live Science indican que alcanzó su punto más cercano a la Tierra el 11 de noviembre, a unos 103 millones de kilómetros. Lejos de ser un riesgo, pero lo suficientemente próximo como para permitir observaciones de alta precisión. Su perihelio, por su parte, llegará el 16 de noviembre, cuando vuelva a asomarse hacia el Sol antes de emprender su larga salida hacia el vacío interestelar.

Y mientras 3I/ATLAS desarrolla su cola de forma explosiva, C/2025 V1 podría dirigirse hacia la nube de Oort —ese cementerio helado en los confines del sistema solar—, aunque su trayectoria orbital aún no fue confirmada.

Lo que este cambio repentino podría revelar

Un cometa de otro sistema solar que cambia su morfología en cuestión de días no es algo que se vea a menudo. Es casi como si estuviéramos observando una historia geológica acelerada. Para algunos astrónomos, el comportamiento de 3I/ATLAS podría ofrecer pistas sobre cómo se forman, evolucionan y erosionan los cuerpos helados que viajan entre estrellas.

El aumento súbito de la cola, la aparición de una anticola y la variación en la sublimación de sus volátiles sugieren una estructura interna compleja, quizá con capas que nunca antes habían sido expuestas a la radiación solar. Para la ciencia, este tipo de cambios son una ventana a la física de objetos que nacieron en lugares completamente distintos al nuestro.

En otras palabras, 3I/ATLAS está mostrando en tiempo real cómo respira un cometa interestelar. Y cada nuevo dato es una pieza más de un rompecabezas que apenas estamos empezando a comprender.

Compartir esta historia

Artículos relacionados