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3I/ATLAS se vuelve más activo a medida que se acerca a la Tierra. Las nuevas imágenes de NASA y ESA muestran detalles inéditos del visitante interestelar

El cometa 3I/ATLAS, apenas descubierto en 2025, está mostrando una actividad creciente según revelan nuevas imágenes captadas por Juice, Hubble y otros observatorios. Su coma se expande, sus colas se multiplican y su composición sorprende a los astrónomos justo antes de su encuentro más cercano con la Tierra, previsto para el 19 de diciembre.

No todos los días un objeto interestelar atraviesa el sistema solar y deja que lo observemos con instrumentos repartidos por media docena de misiones espaciales. Pero eso es justo lo que está ocurriendo con 3I/ATLAS, un visitante que viene de fuera y que está mostrando una actividad inesperada en las semanas previas a su paso más cercano por la Tierra. Las nuevas imágenes captadas por la NASA y la ESA revelan un comportamiento que está desconcertando y fascinando a partes iguales.

Juice detecta un aumento claro de actividad a millones de kilómetros

3I/ATLAS se vuelve más activo a medida que se acerca a la Tierra. Las nuevas imágenes de NASA y ESA muestran detalles inéditos del visitante interestelar
© NASA, ESA, STScI, D. Jewitt (UCLA), M.-T. Hui (Shanghai Astronomical Observatory). Image Processing: J. DePasquale (STScI).

Aunque Juice sigue camino a Júpiter —y sus instrumentos científicos no publicarán datos de alta resolución hasta 2026—, la ESA extrajo una imagen parcial de su NavCam tomada entre el 2 y el 4 de noviembre. Era, en principio, un registro rutinario de navegación. Pero lo que apareció en esa descarga sorprendió al equipo.

En la imagen se aprecia una coma bien definida, señal de que el cometa está expulsando gases y polvo de forma intensa. El detalle más llamativo es la presencia de dos colas diferenciadas: una de plasma, ionizada por el viento solar, y otra de polvo más tenue, asociada a la sublimación de hielos. Que ambas estén tan claras a 66 millones de kilómetros no es habitual.

La ESA cree que este incremento de actividad está relacionado con el reciente paso del cometa cerca del Sol, el 30 de octubre, cuando se aproximó a unos 210 millones de kilómetros. Ese calentamiento parece haber despertado a 3I/ATLAS justo a tiempo para su encuentro con nosotros.

El Hubble confirma la tendencia: más polvo, más gas, más movimiento

El Telescopio Espacial Hubble volvió a apuntar al cometa el 30 de noviembre con su cámara de campo amplio 3. Para seguirlo correctamente, el observatorio ajustó el movimiento del instrumento a la trayectoria del objeto, dejando las estrellas de fondo como líneas de luz.

A 286 millones de kilómetros, el cometa ya mostraba un nivel de actividad mayor que el registrado en su primera observación poco después del descubrimiento. La NASA no solo detectó una coma más extendida: el brillo y la longitud de sus colas confirmaron que 3I/ATLAS está en plena fase activa.

Y no está solo. La misión Psyche también ha aportado datos, mientras que la NASA prevé que el James Webb vuelva a rastrearlo durante diciembre. La idea es clara: aprovechar cada ventana de observación antes de que el visitante se pierda para siempre rumbo al exterior del sistema solar.

Qué sabemos realmente de este visitante interestelar

3I/ATLAS se vuelve más activo a medida que se acerca a la Tierra. Las nuevas imágenes de NASA y ESA muestran detalles inéditos del visitante interestelar
© ESA/Juice/NavCam.

3I/ATLAS fue detectado en julio de 2025 por el sistema ATLAS en Chile, y desde entonces los astrónomos se dieron cuenta de que no se trataba de un cometa cualquiera. Su origen está fuera del sistema solar y, según las estimaciones actuales, su tamaño puede oscilar entre 440 metros y 5,6 kilómetros, lo que lo convierte en uno de los objetos interestelares más grandes observados hasta ahora.

Todo su comportamiento apuntala esa idea: abundancia de hielos volátiles, actividad sostenida incluso a grandes distancias del Sol y una coma que se expande con rapidez. Su estructura recuerda más a un cometa primigenio que a los cuerpos a los que estamos acostumbrados en nuestra vecindad.

El paso por el perihelio, lejos de apagarse, lo ha vuelto más activo. Y esto ofrece una oportunidad científica que no se repetirá.

Un visitante pasajero que pronto desaparecerá en el espacio profundo

El 19 de diciembre alcanzará su punto más cercano a la Tierra: unos 270 millones de kilómetros, demasiado lejos para verlo a simple vista, pero suficiente para que los observatorios sigan sacando provecho. Con equipos adecuados, algunos astrónomos aficionados podrán intentar registrar su brillo.

Después, 3I/ATLAS tomará la salida definitiva. Su velocidad y trayectoria lo llevarán fuera del sistema solar, rumbo a un destino incierto en el espacio interestelar del que procede. No volverá.

Por eso las agencias espaciales están exprimirlo al máximo. Cada imagen, cada espectro, cada medición es un fragmento más en el rompecabezas de cómo se forman y evolucionan los cometas que viajan entre estrellas. Y quizás —como ocurrió con 1I ʻOumuamua y 2I/Borisov—, este visitante fugaz vuelva a recordarnos que no estamos tan aislados como parece.

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