Aunque parezca inmutable, la superficie terrestre está en movimiento constante. A través de procesos tectónicos milenarios, los continentes se separan, colisionan y vuelven a unirse. En este artículo exploramos los modelos científicos que predicen cómo podría formarse el próximo supercontinente y qué papel jugará Sudamérica en esa gigantesca reconfiguración geológica.
El ciclo de los supercontinentes

La corteza de la Tierra está dividida en placas tectónicas que flotan sobre el manto. Estas placas, aunque avanzan apenas unos centímetros al año, tienen la capacidad de reorganizar por completo la superficie del planeta con el tiempo. Cada ciertos cientos de millones de años, estas colisiones dan lugar a un supercontinente, como fue el caso de Pangea, que existió hace más de 300 millones de años.
Actualmente, nos encontramos en la fase intermedia de este ciclo, y los científicos estiman que en unos 200 a 250 millones de años surgirá una nueva superestructura continental. Pero, ¿cómo será y qué lugar ocupará Sudamérica en ella?
Novopangea: El más probable según la ciencia

De los modelos propuestos, Novopangea se considera el más realista. Se basa en que el océano Atlántico seguirá expandiéndose y el Pacífico continuará cerrándose. En este escenario, Sudamérica se deslizaría hacia el sur, colisionando con la Antártida antes de unirse con África y Eurasia, que ya habrían chocado entre sí. Así, se formaría un nuevo supercontinente en el extremo opuesto al de la antigua Pangea.
Pangea Ultima: Un regreso a lo conocido

Otra posibilidad plantea un cambio en la dirección del océano Atlántico. Si este deja de crecer y comienza a cerrarse por la aparición de nuevas zonas de subducción en las costas americanas, América, Europa y África podrían volver a formar un bloque unido. El resultado sería un supercontinente similar al original Pangea, rodeado por el inmenso océano Pacífico.
Aurica: Un nuevo mar nace

Aurica propone un escenario en el que tanto el Atlántico como el Pacífico se cierran. En su lugar, se abriría un nuevo océano a través del rift panasiático, una fractura que atraviesa Asia. En este caso, Australia ocuparía una posición central, y los continentes restantes se reorganizarían alrededor. Este modelo aún es hipotético, aunque algunos signos indican que las condiciones para su desarrollo podrían estar iniciándose.
Amasia: Un supercontinente polar

El cuarto modelo, Amasia, propone una unión continental en torno al Polo Norte. Debido al movimiento continuo de las placas hacia el norte, se especula que América, África, Asia y Oceanía podrían agruparse en la región polar. La única excepción sería la Antártida, que quedaría aislada en el sur. Este sería el supercontinente más diferente a los anteriores y el más extremo en cuanto a posición geográfica.
¿Qué nos dice el futuro?
Según el equipo de investigación liderado por la geóloga Hannah Davies, el modelo de Novopangea es el más coherente con los patrones actuales. Los demás requieren cambios tectónicos drásticos que aún no se han producido. Sin embargo, cualquiera de estos escenarios podría modificar profundamente el clima, los océanos y la vida sobre la Tierra.
El destino de Sudamérica y del resto de los continentes sigue siendo incierto, pero lo que sí sabemos es que el planeta nunca deja de transformarse.