Si te preguntaste alguna vez, aunque sea por un momento, si tienes obesidad, este es el momento para verificarlo. Un nuevo trabajo de investigación sugiere que más de dos tercios de los estadounidenses se consideran obesos con los criterios que se dieron a conocer este año, y son muchos más de lo que señalaban las anteriores tasas de obesidad.
Los investigadores del Mass General Brigham analizaron las historias clínicas de una muestra grande y diversa de estadounidenses, y hallaron que casi el 70% de las personas cumplían con los nuevos criterios de obesidad, que toma en cuenta más mediciones además del índice de masa corporal. Los que clasifican como obesos bajo esta nueva definición tenían un riesgo general más alto de sufrir problemas de salud en comparación con los no obesos, lo que sugiere que estos criterios ampliados pueden ayudar a los médicos a detectar estos problemas antes de que empeoren, según afirman los autores del trabajo.
“Nuestros hallazgos sugieren que la nueva definición de obesidad efectivamente estratifica a las personas según el riesgo elevado de disfunción de órganos y complicaciones a largo plazo”, escribieron los investigadores en el trabajo publicado el miércoles en JAMA Network Open.
Más que el índice de masa corporal
En enero de 2025 un numeroso grupo de expertos en obesidad de diferentes partes del mundo, respaldados por The Lancet, insistieron en un drástico cambio en la forma de diagnosticar la obesidad. Fue la culminación de un movimiento de años de parte de algunos médicos y pacientes que piensan más allá del índice de masa corporal. Los nuevos criterios, que publicaron en un informe ese mismo mes, cuentan con el respaldo de muchas organizaciones de salud y obesidad, que incluyen a la Asociación Cardiológica de EE.UU.
El índice de masa corporal se calcula utilizando el peso y la altura de la persona, y tradicionalmente, se consideraba obesa a la persona cuyo IMC fuera superior a 30. La definición actualizada no descarta el IMC, sino que suma otras mediciones, que pueden también reemplazarlo. Son mediciones como la circunferencia de la cintura, la proporción de cintura y cadera, la proporción entre la cintura y la altura, y el estudio DEXA (que mide la densidad ósea y la grasa corporal de la persona).
Los autores de los criterios argumentaron que la nueva definición hace que sea más sencillo para los médicos determinar si alguien tiene grasa corporal en exceso, que es una de las razones principales por las que la obesidad puede tener efectos negativos en la salud. También afirmaron que sus criterios pueden detectar mejor los casos de obesidad clínica – obesidad con especial probabilidad de ser dañina y aumentar el riesgo de otros graves problemas de salud – en comparación con el sistema de IMC solamente. Sin embargo, los investigadores dicen que el suyo es el primer trabajo que analiza de manera integral las implicancias de aplicar estos criterios en el mundo real.
Obesidad oculta
Los investigadores analizaron los datos del programa Al lof Us, iniciativa federal histórica que recoge información detallada sobre la salud de un grupo diverso de estadounidenses. Con todo, miraron los resultados de salud a largo plazo de más de 300.000 adultos estadounidenses.
Con los criterios anteriores, el 42,9% de las personas de la muestra se consideraban obesas, porcentaje que estaba en línea con la tasa nacional de obesidad que siguen los Centros de Control y Prevención de Enfermedades (poco más de 40%). Pero con los nuevos criterios el porcentaje de personas obesas ascendió a 68,6%, que incluyen un 36,1% considerados clínicamente obesos.
Casi todas las personas que cumplían con el viejo parámetro de la obesidad también quedaron incluídas en los nuevos criterios que utilizan el IMC más otra medición. Y casi todos los nuevos casos de obesidad son de personas que parecían tener un IMC “normal” pero tenían niveles elevados de otras mediciones. Lo importante es que las personas con obesidad menos estereotipada tenían más probabilidades de sufrir disfunción de órganos y mayor riesgo de diabetes que los que no se clasificaban como obesos con la nueva definición. Dicho esto, los que tenían obesidad clásica parecían tener de todas maneras mayor riesgo de sufrir estos problemas de salud en comparación con gente obesa que tenía un IMC normal.
Los resultados indican que los nuevos criterios no incluyen a quienes habrían sido diagnosticados como obesos en el pasado, hallazgo respaldado por otro trabajo de investigación reciente. Además, podría ayudar a los médicos a identificar a las personas con exceso de grasa corporal oculta y obesidad, según los investigadores. En situación ideal, la detección temprana puede ayudar a los médicos a prevenir o tratar las complicaciones relacionadas con la obesidad, como la diabetes.
“Identificar el exceso de grasa corporal es muy importante ya que encontramos que incluso quienes tienen un IMC normal pero presentan acumulación de grasa abdominal corren mayores riesgos de salud”, dijo una de las autoras principales del trabajo, Lindsay Fourman, endocrinóloga del Departamento de Medicina del MGB, en declaraciones del hospital. “Importa la composición del cuerpo, y no solamente los kilos de la balanza”.
Si se adopta ampliamente el nuevo sistema podría, sin embargo, presentar aspectos negativos. Los autores señalan que casi una cuarta parte de las personas con obesidad clínica en este estudio no podrían tratarse con las nuevas terapias de drogas GLP-1, por ejemplo. Aunque los ensayos clínicos hallaron que estas drogas son sustancialmente efectivas para quienes tienen obesidad clásica, queda abierta la pregunta de si les beneficiaría a los que no caben dentro de los estándares tradicionales de obesidad.
“La implementación de los nuevos criterios puede tener ramificaciones importantes para los pacientes, incluyendo a los actuales usuarios de drogas GLP1RA, y crea la necesidad de evaluar el uso de medicamentos antiobesidad en esta población que se añade bajo los nuevos criterios”, indican los autores del trabajo.