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Ciencia

¿Agua en el desierto? Científicos encuentran una solución inesperada para zonas áridas

Un hallazgo reciente sugiere que una tecnología poco explotada podría proporcionar cientos de miles de litros de agua potable a comunidades con acceso limitado. En el norte de Chile, donde la sequía es extrema, investigadores probaron un método sencillo y sin necesidad de energía externa. ¿Podría ser la clave para combatir la crisis hídrica?
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Una alternativa para combatir la escasez en Alto Hospicio

En el desierto de Atacama, una de las regiones más secas del planeta, el acceso al agua potable es un problema crítico. La ciudad de Alto Hospicio, con más de 140.000 habitantes, depende de un acuífero que lleva miles de años sin recargarse. Para los 10.300 residentes de asentamientos informales, la situación es aún más difícil: solo el 1,6% cuenta con conexión a la red de agua potable, y la mayoría depende de camiones cisterna, lo que encarece el suministro.

Un estudio reciente, publicado en Frontiers in Environmental Science, analizó una solución poco utilizada en entornos urbanos: la recolección de niebla. Este método, que consiste en atrapar gotas de humedad con mallas de captura instaladas entre postes, podría convertirse en un recurso clave para enfrentar la crisis del agua en la región.

Un sistema simple con gran potencial

A diferencia de la desalinización, que requiere altos costos y un gran consumo de energía, la recolección de niebla no necesita electricidad. El sistema funciona con mallas que interceptan la humedad del aire, permitiendo que el agua se acumule y sea almacenada en tanques.

Hasta ahora, esta técnica se ha aplicado en comunidades rurales, pero su uso en ciudades no ha sido ampliamente explorado. Para evaluar su viabilidad en Alto Hospicio, los investigadores realizaron mediciones de campo, análisis satelitales y simulaciones matemáticas.

Los resultados fueron prometedores: en un área de 100 km², la captación de agua osciló entre 0,2 y 5 litros por metro cuadrado al día, con picos de hasta 10 litros en los meses de mayor presencia de niebla (agosto-septiembre). Para abastecer a los asentamientos informales con 300.000 litros semanales, se necesitarían alrededor de 17.000 m² de mallas, el equivalente a tres campos de fútbol.

Más allá del agua potable: otras aplicaciones posibles

El estudio también destacó usos adicionales para el agua recolectada:

  • Riego de espacios verdes: Con 110 m² de mallas, se podría cubrir la demanda de parques y jardines urbanos, reduciendo el impacto del calor en la ciudad.
  • Agricultura hidropónica: Un solo metro cuadrado de malla permitiría producir entre 15 y 20 kg de verduras de hoja verde al mes.
  • Alternativa a la desalinización: Frente a las plantas desalinizadoras, que requieren altos costos de inversión y energía, este método representa una opción más accesible y sostenible.

Desafíos y próximos pasos

Aunque la recolección de niebla tiene un gran potencial, presenta desafíos. La cantidad de agua recolectada varía según la altitud, la densidad de la niebla y los patrones de viento. Además, es necesario mejorar la infraestructura de almacenamiento y distribución para garantizar su disponibilidad durante todo el año.

Los investigadores planean realizar más estudios para identificar las mejores ubicaciones para instalar colectores y analizar la calidad del agua obtenida. “Esperamos que este hallazgo impulse a los responsables de políticas a integrar esta fuente renovable en las estrategias nacionales de abastecimiento de agua”, afirmó Virginia Carter Gamberini, coautora del estudio y profesora adjunta de la Universidad Mayor de Chile.

Este descubrimiento podría representar un avance significativo para las comunidades que enfrentan una crisis hídrica cada vez más grave.

 

Fuente: Infobae.

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