Desde las profundidades del Mediterráneo, un detector registró una partícula imposible cuyo origen sigue siendo un misterio absoluto para la ciencia.
En el noreste de Sudáfrica, científicos hallaron microbios activos en una formación sellada durante miles de millones de años. El descubrimiento redefine los límites de la vida y apunta directamente a la astrobiología.
A simple vista, parece un plano urbano marcado por calles y plazas en ruinas. En realidad, son fracturas de roca y diques volcánicos moldeados por impactos y erosión a lo largo de millones de años. Marte vuelve a recordarnos que su geología puede ser tan desconcertante como familiar para el ojo humano.
Desde comienzos de la primavera la situación de las algas en el lago Erie se vuelve tan tóxica que la autoridades la monitorean, aunque con eso no basta.
No se trata de una simple curiosidad cuántica. El fenómeno observado reproduce propiedades que normalmente asociamos a los fotones y abre una ventana inédita para manipular partículas fundamentales dentro de materiales avanzados.
El bloque mide apenas unos centímetros, pero su importancia puede ser enorme. Arqueólogos señalan que podría tratarse de un objeto ritual, aunque la datación es incierta. Lo inquietante es que encaja con estilos muy distintos, desde la Edad del Bronce hasta el arte túrquico medieval. Una pieza pequeña que guarda un secreto mayor.