Curiosity ha llegado a una frontera entre dos terrenos muy diferentes del cráter Gale. Allí encontró afloramientos atravesados por estrechas capas paralelas que la propia NASA comparó con el estampado de un traje clásico.
Un cristal de cerio, paladio y silicio ha revelado un intenso entrelazamiento entre múltiples entidades cuánticas. El fenómeno aumenta justo cuando el material entra en su fase de metal extraño y ofrece una nueva pista sobre un comportamiento que la física lleva décadas intentando explicar.
Las excavaciones en Marina el-Alamein han sacado a la luz 18 tumbas de las épocas ptolemaica y romana. Entre sarcófagos, altares y esculturas apareció un ritual desconcertante: 24 piezas de oro colocadas en la boca de los muertos para que pudieran volver a hablar.
El rorcual común recorre cada primavera el Mediterráneo occidental siguiendo la disponibilidad de alimento. Su paso frente a la costa española permite estudiar desde tierra a un gigante oceánico que suele pasar casi toda su vida fuera de nuestra vista.
Lo que comenzó con la llegada accidental de un insecto oculto en un carguero se ha convertido en una auténtica operación científica. Estados Unidos despliega miles de trampas, transmisores de radio y equipos especializados para detener al avispón asiático de patas amarillas, un depredador capaz de poner en peligro a millones de abejas y, con ellas, a buena parte de la agricultura.
Un equipo de Stanford publicó en PNAS el análisis más detallado hasta la fecha de la extinción masiva del Pérmico-Triásico, la mayor de la historia del planeta. El mecanismo identificado es doble: erupciones volcánicas masivas en Siberia inyectaron CO₂ y metano a la atmósfera, el océano se calentó entre 8 y 12°C sobre su temperatura inicial y perdió oxígeno disuelto. Los braquiópodos, dominantes en el Paleozoico, colapsaron porque su demanda metabólica se dispara con el calor y no pueden compensarla. Los bivalvos y equinodermos, con metabolismos más flexibles, sobrevivieron y dominan hoy. La advertencia: el océano de hace 252 millones de años era frío y bien oxigenado, igual que el actual