Saltar al contenido
Ciencia

Algas del Ártico: la vida que se mueve en el hielo a -15 °C y redefine los límites biológicos

Un hallazgo de Stanford documenta, por primera vez, el desplazamiento activo de algas unicelulares en el hielo del Ártico a -15 °C. Estas diatomeas, capaces de moverse en condiciones extremas, no solo sorprenden a la ciencia, sino que también abren pistas sobre la vida en otros planetas y la resiliencia del ecosistema polar.
Por

Tiempo de lectura 2 minutos

Comentarios (0)

Un descubrimiento sin precedentes en el Ártico revela que la vida persiste y se desplaza incluso bajo temperaturas extremas. Investigadores de Stanford observaron diatomeas unicelulares patinando a través de canales microscópicos en el hielo a -15 °C, el registro más bajo de movilidad para células con núcleo. Publicado en PNAS, el hallazgo redefine lo que se sabía sobre los límites de la vida, con implicaciones para la biología polar y la exploración astrobiológica.


Un hallazgo bajo el hielo

A bordo del buque de investigación Sikuliaq, los científicos recolectaron núcleos de hielo en el Mar de Chukchi. Allí comprobaron que las diatomeas se movían con un mecanismo sorprendente: secretaban un polímero similar al moco que les permitía adherirse al hielo y avanzar micrómetro a micrómetro. Esta estrategia, impulsada por proteínas comparables a la actina y la miosina de los músculos humanos, les dio ventaja evolutiva frente a climas hostiles.


El impacto en el ecosistema polar

Kevin Arrigo, coautor del estudio, explicó que estas algas cumplen un rol central en la red trófica ártica. Al desplazarse, transportan nutrientes y energía hacia peces y mamíferos, y su actividad masiva tiñe de verde la base del hielo. Todavía no está claro cómo estas adaptaciones influyen en ciclos biogeoquímicos o en el deshielo, pero su papel parece más crucial de lo que se pensaba.


Ciencia en condiciones extremas

La investigación utilizó microscopios especializados y modelos experimentales que replicaron la microestructura del hielo polar. Incluso se crearon canales artificiales con cabellos humanos y perlas fluorescentes para rastrear el movimiento celular. El resultado: pruebas visuales inéditas de un comportamiento biológico complejo en organismos sin sistema nervioso, capaces de organizarse y dejar huellas químicas en su tránsito congelado.


Más allá del Ártico: lecciones para la ciencia global

El hallazgo redefine los límites de la vida eucariota y alimenta la posibilidad de encontrar organismos similares en mundos gélidos como Europa (luna de Júpiter) o Encélado (luna de Saturno). Además, la biología de las diatomeas podría inspirar tecnologías biomiméticas aplicables en ingeniería y materiales. Manu Prakash, líder del proyecto, advirtió que la continuidad de estos estudios depende del financiamiento internacional, en riesgo por recortes presupuestarios en Estados Unidos.

Fuente: Infobae.

Compartir esta historia

Artículos relacionados