Hay registros literarios que indican que en China había cinco tipos de castigos físicos, entre ellos la amputación nasal. Sin embargo, todavía no se había hallado evidencia arqueológica de criminales que hubieran sido sometidos a este castigo.
En 2018 un equipo de arqueólogos chinos trabajó en un antiguo cementerio de Samexia, en la provincia de Henan. De las muchas muestras que recogieron, había una que se destacaba: los restos de una mujer. No solo la había sepultado boca abajo, sino que su cráneo mostraba señales de daño y sanación en torno a la nariz, lo que indicaba que tenía el rostro desfigurado, muy probablemente en la parte de la nariz. Aunque hay otras razones que no podrían descartarse, como un accidente desafortunado, hasta ahora lo que parece más probable es que la mujer fue sometida a la amputación nasal intencional. El equipo publicó sus hallazgos en el Journal of Archaeological Science: Reports.
“Me sorprendió este descubrimiento”, le dijo a Gizmodo Qian Wang, uno de los coautores del trabajo. Aunque la amputación nasal ya se reconocía como parte de los “Cinco Castigos” de la antigua China, los científicos no habían encontrado evidencia específica de que hubiera sucedido, añadió Wang, paleoantropólogo de la Universidad Texas A&M.
Los cinco castigos
Según el trabajo, los Cinco Castigos aparecen mencionados en registros históricos ya en 1070 a.C. En la escala de delitos de menor a mayor (comparativamente), esos castigos incluían tatuajes permanentes, amputación nasal, amputación de la parte trasera de los pies, castración, y sentencia de muerte. A lo largo de la historia los delitos correspondientes fueron cambiando. Por ejemplo, la amputación de la nariz era para los ladrones de ganado, los desertores o los estafadores, según indica el trabajo.
Está claro que China no era la única civilización que en esa época aplicaba terribles castigos físicos. Y como sucedía con sus contemporáneos, las dinastías chinas eventualmente fueron eliminando la mayoría de los castigos más violentos. Pero los registros indican que persistieron algunos aspectos de los castigos corporales, al menos hasta entre las dinastías Yuan y Ming, según este estudio.
Una marca para toda la vida
Los descubrimientos arqueológicos hasta ahora sugerían que la gente sobrevivía a estos dolorosos castigos, dijo Wang. Por ejemplo, en un descubrimiento anterior, Wang dijo que hallaron dos esqueletos de la antigua china con las piernas amputadas. Sima Qian, un legendario historiador de la dinastía Han, aparentemente fue castrado y sobrevivió.

“Por eso creemos que después del castigo había atención médica para frenar el sangrado, prevenir infecciones y reducir el dolor”, explicó Wang. En el caso de esta mujer, “debe haber recibido algún nivel de atención médica con esos fines y para mejorar las probabilidades de que sobreviviera”.
De hecho, la idea está respaldada por el hallazgo de cicatrización y espolones de hueso alrededor de los agujeros del esqueleto en la parte de la nariz, además de la interpretación de que la lesión se hizo mientras la mujer estaba viva. Haberla sepultado boca abajo con una hebilla de bronce en el pelo, en lugar de en una tumba familiar o comunitaria, según Wang, probablemente signifique que fue “marginada después de muerta”.
Sigue el misterio
Sin embargo, Wang señala que el estudio tuvo ciertas limitaciones. Por un lado, es imposible hoy llevar a cabo un estudio comparativo del esqueleto, y suponiendo que la interpretación del equipo sea correcta, este hallazgo es el único caso conocido de amputación nasal en China. La tumba tampoco tenía inscripciones o lápida, y es limitada la literatura médica de la época de la dinastía Yuan.

Esto representa obstáculos para poder descifrar los detalles de la vida de la mujer, o los procedimientos médicos que hicieron que sobreviviera después de este procedimiento, explicó Wang. Pero el descubrimiento forma parte de un proyecto más amplio, por lo que hay probabilidades de que se encuentren más caminos de investigación en el área.
“Se analizarán muchos más esqueletos en el futuro, buscando enfermedades y lesiones”, concluyó. “Esperamos que se encuentren más casos similares en el futuro, en un contexto arqueológico más claro”.