Imagen: Pu Ying Huang para el Texas Tribune

A miles de kil√≥metros de Texas, las im√°genes de la destrucci√≥n causada por el hurac√°n Harvey aparecen constantemente en las pantallas ‚ÄĒde televisi√≥n, del m√≥vil y del ordenador‚ÄĒ de mi vida. Hace poco, mis amigos vieron en redes sociales la ya famosa foto de Logan Wheat. La foto muestra la carretera interestatal I-10 antes y despu√©s de la tormenta, y no se lo pod√≠an creer. Parece un oc√©ano, dijo alguno.

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Se dice que se tiene que ver para creer, y parece que esa frase nunca ha sido m√°s cierta. Las im√°genes de Harvey se han visto a nivel mundial gracias al Internet, las redes sociales y los medios de comunicaci√≥n. Han sido una constante fuente de informaci√≥n para personas como yo ‚ÄĒuna tejana viviendo en Espa√Īa‚ÄĒ y tambi√©n para personas a mi alrededor, que nunca han experimentado un hurac√°n y que tienen una casa y ropa seca; que ven el agua y el viento que ha destrozado pueblos y ciudades y me preguntan, ‚Äú¬ŅEst√° bien tu familia?‚ÄĚ.

Siendo periodista, conozco bien el poder de las fotos y la importancia que tienen no solamente para la memoria histórica, sino también para la sociedad. Es muy difícil conseguir con unas palabras lo que un fotógrafo puede lograr con una foto, que tiene la capacidad para transportar instantáneamente a las personas a otro lugar y permite que, por unos momentos, los ciudadanos compartan un mismo sentimiento.

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He trabajando con varios fot√≥grafos talentosos en mi vida, muchas veces hombro con hombro, y poco despu√©s de que empezaran a aparecer las fotos que mostraban las secuelas que hab√≠a dejado la tormenta pens√©: ¬Ņc√≥mo ser√≠a estar detr√°s de una c√°mara durante el peor hurac√°n en la historia de Estados Unidos?

Para esta historia, contacté a tres fotógrafos: uno del Texas Tribune, otro de Austin American-Statesman y uno del New York Times. Dos de ellos son antiguos colegas míos de la universidad. Aunque cada uno experimentó condiciones similares al documentar el huracán, todos se llevaron algo diferente de la experiencia.

Un fot√≥grafo decidi√≥ apuntar su c√°mara no hacia las destrucci√≥n y las casas arruinadas, sino a las personas afectadas. Otro se asombr√≥ al ver la solidaridad de la gente durante la tormenta y se dio cuenta de que, al final, todo el mundo est√° luchando por la misma cosa. Por √ļltimo, otra decidi√≥ olvidar su c√°mara y unirse a una operaci√≥n de rescate.

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Estas experiencias demuestran que los fotógrafos no solamente son testigos de la experiencia humana, sino que son, en cierta forma, partícipes de esa experiencia mientras viajan por las ciudades con sus cámaras. Y tal como el desastre deja una marca en los afectados, también lo hace en las personas encargadas de documentar la destrucción.

Las fotos más importantes no son las que muestran destrucción

Imagen: Nick Wagner, Austin American-Statesman

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Cuando Nick Wagner estaba viajando desde Austin hacia la frontera de Texas, no pensaba que terminaría fotografiando un huracán. Wagner, un fotógrafo que trabaja a menudo para el Austin American-Statesman, viajaba con un periodista para cubrir una historia sobre el muro que quiere construir el presidente Donald Trump en la frontera del estado con México.

‚ÄúMe preguntaron el jueves, ‚Äė¬Ņest√°s listo para cubrir un hurac√°n?‚Äô‚ÄĚ declar√≥ Wagner por tel√©fono para Gizmodo en Espa√Īol.

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Sus editores le enviaron a Corpus Christi, una ciudad ubicada a unos 50 kilómetros de las áreas peor afectadas por Harvey. Al principio, Wagner confesó estar emocionado y asombrado por todo lo que estaba pasando. Antes de la tormenta, vio a un hombre sin camiseta caminando por la ciudad y personas paseando a sus perros por las calles. Estaban esperando la tormenta.

No obstante, la adrenalina pronto desapareci√≥. En poco tiempo la ciudad de Corpus Christi y las ciudades a su alrededor hab√≠an cambiado dr√°sticamente. La tormenta arranc√≥ los √°rboles de la tierra, dobl√≥ los postes de alumbrado p√ļblico, golpe√≥ los edificios y cre√≥ lagos y oc√©anos donde antes hab√≠a tierra. La pr√≥xima parada de trabajo para Wagner fue un peque√Īo pueblo llamado Refugio, que hab√≠a sufrido much√≠simo m√°s que Corpus Christi. Algunos comentaron que parec√≠a como si todo lo que no estuviera atado hubiese sido arrojado por las calles.

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Fue ahí donde Wagner presenció un momento que definiría su experiencia con el huracán Harvey.

Las mujeres se llamaban Genice Gipson y Loretta Capistran y hab√≠an sido amigas durante casi todas sus vidas. Se criaron en el mismo complejo de apartamentos, en donde jugaban juntas desde que eran peque√Īas. Durante la tormenta, Gipson hab√≠a evacuado a College Station con su madre, pero Capistran se hab√≠a quedado en Refugio porque no ten√≠a dinero para irse. Capistran se escondi√≥ en un armario de su casa cuando Harvey toc√≥ tierra.

El lunes, Gipson estaba en Refugio de nuevo y encontr√≥ a su amiga con l√°grimas en los ojos. ‚ÄúTenemos que ser fuertes, cari√Īo‚ÄĚ, le dijo Gipson a su amiga para consolarla.

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Imagen: Nick Wagner para el Austin American-Statesman

Wager hizo una foto de ese momento, que desde entonces ha sido reproducida en diferentes peri√≥dicos del pa√≠s. Incluso la organizaci√≥n American Red Cross se puso en contacto con √©l para utilizar la foto en una campa√Īa. El fot√≥grafo afirma que si tuviese que tirar todas sus fotos y quedarse solamente con una, se quedar√≠a con la de Gipson y Capistran.

‚ÄúHay un momento para mostrar la destrucci√≥n y el gran impacto de Harvey‚ÄĚ, destaca. ‚ÄúPero yo creo que las fotos que m√°s importan son las que muestran las conexiones personales, las que muestran c√≥mo las personas afrontan la situaci√≥n‚ÄĚ.

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Aunque no siempre est√°n de acuerdo, las personas son buenas

Imagen: Tamir Kalifa para el New York Times

Tamir Kalifa condujo hasta Houston en un diluvio. Kalifa es un fotógrafo freelance que trabaja para el New York Times, a quien conocí cuando trabajaba para el Daily Texan, el periódico estudiantil de la Universidad de Texas. Ha estado en Houston desde el domingo.

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La experiencia de Kalifa durante Harvey ha sido compleja. Cuenta que, desde el primer momento, ha sentido un poco de culpa mientras tomaba las imágenes. Durante sus recorridos, solía caer en la cuenta de que él estaba bien: tenía una casa en Austin que no ha sido afectada. Era un pensamiento incómodo para él, sobre todo tomando en cuenta que los protagonistas de sus fotos estaban experimentado el peor día de sus vidas.

Para Kalifa, uno de estos extremos fue el comportamiento de las personas durante el huracán. Actualmente, el pueblo americano está pasando por uno de los momentos más conflictivos y polarizados de su historia. Están Trump, el muro con México, los inmigrantes sin documentos, las estatuas de los antiguos dirigentes de la Confederación. A pesar de todo eso, en las imágenes de Kalifa y de fotógrafos de todo el país, las personas estaban ayudando a sus vecinos, a los más vulnerables, a desconocidos.

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Presenciar esto hizo que todo el riesgo mereciera la pena, seg√ļn Kalifa. No importaba que hubiese momentos en los que se pudo haber ca√≠do u ocasiones en las cuales sus c√°maras dejaron de funcionar. El fot√≥grafo comenta que se sinti√≥ afortunado de ver la generosidad que demostraban completos desconocidos el uno por el otro.

Imagen: Tamir Kalifa, The New York Times

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‚ÄúEsta experiencia fue un soplo de aire fresco. Nos recuerda que las personas son buenas‚ÄĚ, declara Kalifa. ‚ÄúPuede que no est√©n de acuerdo en muchas cosas, pero todos queremos sobrevivir. Todos queremos vivir sin miedo‚ÄĚ.

Kalifa destaca que su papel en este evento ha sido peque√Īo, ‚Äúquiero minimizar mi presencia en todo esto‚ÄĚ, y que es parte de un gran equipo de fot√≥grafos y periodistas del Times. Sin embargo, a√Īade que le gustar√≠a que las personas que ven sus im√°genes sean impactadas por ellas de una manera profunda y positiva.

‚ÄúAl final del d√≠a, espero que mis fotos inspiren a la gente a valorar y sentir agradecimiento por lo que tienen‚ÄĚ, dijo. ‚ÄúTodo va a estar bien. Eso es lo que espero que digan las im√°genes‚ÄĚ.

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‚ÄúSent√≠a que necesitaba involucrarme‚ÄĚ

Imagen: Pu Ying Huang, The Texas Tribune

La √ļltima fot√≥grafa que me cont√≥ su experiencia al inicio no estuvo asociada a ning√ļn peri√≥dico. Pu Ying Huang es una antigua compa√Īera y amiga m√≠a de la universidad, que tambi√©n conoc√≠ en el Daily Texan.

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Cuando Harvey toc√≥ tierra en Houston, que es su ciudad natal, Huang no lo pens√≥ dos veces. Su instinto period√≠stico le oblig√≥ a salir a hacer fotos del hurac√°n, aunque ning√ļn editor la hubiese mandado (sus fotos, al final, s√≠ encontraron un lugar en las p√°ginas digitales del Texas Tribune). Lo que pasaba era una historia, como las incontables que hab√≠a fotografiado durante su carrera. La √ļnica diferencia es que esta vez era personal.

Para Huang, que no ha sido afectada personalmente por la tormenta, ver las aguas dominando partes de la ciudad donde se crio ha sido difícil, principalmente porque es como si la ciudad hubiese sido dividida en dos, la parte destruida y la parte donde las personas todavía tienen sus casas y pertenencias. Tal como Kalifa, la fotógrafa expresa sentir culpa.

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‚ÄúHe pasado los √ļltimos d√≠as en sitios que estaban inundados‚ÄĚ declar√≥ Huang. ‚ÄúPero cuando termina el d√≠a yo me puedo ir a casa y dormir en una cama seca con luz e Internet. Luego tengo que salir el pr√≥ximo d√≠a a un sitio donde las personas lo han perdido todo‚ÄĚ.

Imagen: Pu Ying Huang, The Texas Tribune

También se ha encontrado en situaciones peligrosas y, en cierto sentido, milagrosas mientras tomaba fotografías. Comentó que un día estaba en el barrio de New Territory, en Houston, cuando recibió noticias de que el Río Brazos se podría rebosar. Cuando intentó salir por el camino que había utilizado para entrar, vio que estaba cerrado. En ese momento, recordó que había otra forma de salir por el barrio y tuiteó un mensaje para que las personas tomaran la otra salida.

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Su decisi√≥n le ayud√≥ a salir del barrio y tambi√©n, seg√ļn Twitter, ayud√≥ a otra persona que estaba atrapada en el mismo sitio.

Un usuario llamado Bernard le contest√≥ minutos despu√©s de su tuit. ‚ÄúMuchas gracias. Tu consejo de coger la salida de University, literalmente, me acaba de salvar‚ÄĚ.

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‚ÄúFue un poco raro‚ÄĚ, dijo Huang, sorprendida al ver el impacto de su tuit. ‚ÄúCuando vi eso, qued√© asombrada‚ÄĚ.

El momento m√°s importante de la tormenta para Huang ha sido, ir√≥nicamente, cuando puso su c√°mara a un lado. La fot√≥grafa estaba tomando im√°genes de un rescate en un complejo de apartamentos. Ah√≠ se encontr√≥ con una se√Īora mayor, delicada de salud, con un bast√≥n, que estaba atrapada en su casa. El agua estaba subiendo cuando, de repente, Huang vio a un grupo de 10 voluntarios acercase al complejo para ayudar a la se√Īora. Le ayudaron a recoger algunas pertenencias y la levantaron entre todos por el agua.

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En ese instante, Huang soltó su cámara y cogió la nevera que contenía la insulina de la mujer, su bolso y su bastón.

‚ÄúEse era el momento para m√≠. Sent√≠a que necesitaba involucrarme. Era rid√≠culo que todas esas personas en frente de m√≠ estuvieran ayudando de cualquier forma que pudieran y que yo me quedara ah√≠ haciendo fotos‚ÄĚ, afirm√≥.

‚ÄúAntes de ser fot√≥grafo, eres humano. Necesitas poner la c√°mara a un lado y ayudar cuando puedas‚ÄĚ.

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El impacto de Harvey

Ser testigo de la historia no es fácil, y muchas veces no pensamos en lo que hay detrás de una foto. Sin embargo, conocer a la persona que hizo la foto puede cambiar lo que vemos y sentimos. De repente, la foto de las dos amigas de Refugio no es solamente una muestra de solidaridad, sino también un ejemplo del impacto que tiene fotografiar a las personas y no solo la destrucción.

Estas voces son también un recordatorio de que detrás del nombre que figura en la esquina de un periódico o en alguna página web existe una profunda capa de humanidad. En esas imágenes están, si miramos más de cerca, historias de solidaridad que nos hablan de cómo la naturaleza humana se impone ante cualquier desastre que nos pueda golpear. Esa fuerza increíble está en cada fotografía, y nos marca el camino para superar cualquier adversidad que tengamos que afrontar en el futuro.