A diferencia del S9+, el Galaxy S9 solo tiene una cámara trasera.
Photo: Sam Rutherford (Gizmodo)

En una época en la que todos los smartphones se parecen entre sí, la cámara marca la diferencia. Si no fuera por la cámara, apenas tendría incentivos para elegir un iPhone o un Galaxy S en lugar de un Honor o un OnePlus de $300. Por eso me molesta tanto que el nuevo Galaxy S9, el teléfono más avanzado de Samsung, tenga una cámara menos que el S9+.

Es la misma estrategia que ha venido siguiendo Apple con los dos modelos principales de iPhone. Desde hace cuatro años, el iPhone grande tiene una cámara más avanzada que el modelo pequeño. Primero, por la inclusión de un estabilizador óptico; más tarde, por la doble cámara con zoom de dos aumentos (una novedad que Samsung acabó copiando en el Note 8 y el Galaxy S9+, pero que el iPhone de 4,7 pulgadas aún no ha podido catar).

Advertisement

Sin la cámara dual, el Galaxy S9 más pequeño te fuerza a usar una lente de 26 mm, que es estupenda para muchas situaciones, pero no tan buena como una 52 mm para los retratos. También se queda sin zoom 2x, lo que significa que tienes que recortar digitalmente la imagen para obtener el mejor encuadre en escenas como un concierto, la obra del colegio de tu hijo o un retrato de tu mascota. Todo queda relegado al S9+, el modelo grande.

El caso del iPhone 8 es aún más sangrante. El teléfono anunciado en octubre junto al iPhone 8 Plus y el iPhone X no solo pierde la segunda cámara, también carece de todas las novedades fotográficas que Apple ha incluido en las últimas versiones de iOS. Por supuesto, no tiene zoom óptico, porque solo lleva una lente. Pero tampoco tiene modo Retrato con efecto bokeh y, como consecuencia directa de esto, ni siquiera los nuevos efectos Luz de estudio que iluminan los rasgos faciales o eliminan el fondo de la imagen (funciones que Apple ha promocionado hasta la saciedad en sus anuncios televisivos, y que son exclusivas de los modelos grandes).

Mientras tanto, una compañía llamada Google ha puesto exactamente la misma cámara en las dos versiones del Pixel 2, la grande y la pequeña. Para colmo, ambos teléfonos ofrecen un convincente efecto bokeh con una sola lente gracias a una una complicada combinación de técnicas de fotografía HDR y algoritmos de aprendizaje automático. En otras palabras, Google ha demostrado que algunas de las excusas de la industria (“no hay espacio”, “hacen falta dos cámaras para desenfocar el fondo”) son solo eso, excusas.

Advertisement

Queridas Apple y Samsung: déjense de excusas, los que preferimos el teléfono pequeño queremos la misma cámara, la mejor cámara posible.

Y no me malinterpreten: entiendo por qué lo hacen de la otra forma. Si el modelo grande solo se diferenciara en unos minutos extra de batería, el cliente no tendría tantos motivos para gastarse 120 dólares más en la opción superior. Pero ese juego de precios ya les funciona con la memoria interna y la RAM, así que dejen la cámara en paz, porque la cámara marca la diferencia, y los que queremos el teléfono pequeño lo sabemos.

Con sus casi 16 centímetros, el Galaxy S9+ de 6,2 pulgadas puede ser demasiado alto para un pulgar que no llega a recorrer toda la pantalla. ¿Se supone que tenemos que agarrar el teléfono con las dos manos para llegar a la barra de ajustes rápidos o desplegar la persiana de las notificaciones?

Advertisement

No es solo una cuestión de tamaño: los teléfonos más pequeños pueden ser mucho más ligeros, hasta 54 gramos en el caso de los iPhone 8/8 Plus (148 vs. 202 gr) y 26 gramos en el caso de los Galaxy S9/S9+ (163 vs. 189 gr). Los usuarios que hacemos muchas fotos y videos con el móvil lo notamos.

En una época en la que todos los smartphones se parecen entre sí, el detalle de incluir la misma cámara en los dos tamaños de pantalla puede convencer a usuarios que no necesitan diagonales de más de 6 pulgadas en el bolsillo. Tomen nota, Apple y Samsung.