Hasta el día de hoy, no tenía ni la menor idea de la existencia de una filia muy particular entre humanos. Resulta que en el mes de mayo detuvieron a un joven de 23 años en Arkansas. Ryan Malek estaba teniendo sexo con el tubo de escape de un automóvil. Malek no está solo en el planeta.

En mayo, alguien en un complejo de apartamentos vio a un hombre dando vueltas en un parking cercano. De repente, aquel tipo se paró debajo de un automóvil en concreto. El hombre no daba crédito a lo que estaba viendo y llamó rápidamente al 911.

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Cuando llegaron los policías encontraron al tipo teniendo sexo con el vehículo. Se trataba de Malek, quien ni se inmutó por la presencia de los policías y siguió a lo suyo. Como han explicado varios medios después, había metido su pene en el tubo de escape. La policía lo arrestó y se lo llevaron al hospital. El nivel de alcohol en la sangre de Malek era cuatro veces superior al límite legal.

A Malek se le acusó de “ilustrar, de manera intencional y pública, exponiendo un órgano sexual en presencia de otras personas”. La ley en Estados Unidos no tiene nada contra las personas que quieran practicar sexo con un vehículo, pero sí con aquellos que quieran practicarlo a la luz del día en presencia de otros.

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Sin embargo, lo que podría pasar como una anécdota no lo es tanto. En el año 2007, Robert Stewart fue descubierto teniendo sexo en un alberge con una bicicleta. La voz de alarma la dieron dos clientes que lo explicaron así:

El hombre sostenía la bicicleta y movía las caderas hacia adelante y hacia atrás como para simular sexo. Lo único que llevaba puesto era una camiseta blanca, de resto estaba desnudo de cintura para abajo.

Un año después, en 2008, salía a la luz la historia de Edward Smith, quien aseguraba haber tenido sexo con más de 1.000 automóviles. El hombre, de 57 años y natural de Washington, contaba que tuvo su primera relación sexual con un automóvil a los 15 años, y que nunca se había sentido sexualmente atraído por personas, mujeres o hombres. De hecho, aseguraba no sentir la necesidad de cambiar. Como le dijo al Telegraph:

No estoy enfermo y no quiero lastimar a nadie. Los automóviles son solo mi preferencia.

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Hace tres años, en 2015, unas cámaras de vídeo vigilancia en Tailandia captaban el momento en que un hombre trataba de tener sexo con el Porsche Boxster de su garaje. En la secuencia se observa al tipo revisar para asegurarse de que nadie esté cerca antes de arrodillarse y frotarse contra el superdeportivo blanco.

Lo cierto es que ninguno de estos casos es único, incluso en esta lista de personas que han sexualizado a sus máquinas hay gente que ha tenido “relaciones” con sus motocicletas, barcos e incluso aviones.

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Se trata de lo que se ha denominado como mecanofilia, una parafilia que implica una atracción sexual a las máquinas, en muchos casos con relaciones muy serias (Edward Smith lleva tiempo con un Volkswagen y parece haber encontrado su media naranja).

Dependiendo del país, la mecanofilia puede llevar a prisión o a entrar en el registro de delincuentes sexuales. En el Reino Unido por ejemplo, tratar de tener sexo con maquinaria y vehículos está penado con la cárcel.

Dicho esto, hace unos años se llevo a cabo un documental sobre este grupo de personas. Según el diario Telegraph, la llegada de Internet ha ayudado a más de estos 500 entusiastas “extremos” de autos a encontrarse.

El hombre récord, Edward Smith, cree que el amor que las personas como él sienten no es completamente unilateral. Frente a la aparente falta de sentimientos, piensa que existe algo de afecto en los objetos. Por cierto, a pesar de su pasión por las cuatro ruedas, Smith dice que su experiencia sexual más intensa fue con un helicóptero.

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Y no, no he podido conseguir el vídeo. [Wikipedia, Motherboard, Telegraph]