Las ultimas noticias en tecnología, ciencia y cultura digital.
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La mayoría de los efectos especiales que vemos hoy en día en películas o series tienen algo en común: están generados por ordenador. Hace unas décadas era muy diferente. Sin embargo, eso no hace la tarea más sencilla. Un ejemplo: los dragones de Juego de Tronos. ¿Cómo lograr que sean realistas? ¿Qué técnicas se utilizan?

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La revista Wired ha seguido de cerca el proceso de creación de los dragones para la tercera temporada de Juego de Tronos (ojo, si no la has visto, hay algunos spoilers en el vídeo). La compañía detrás de los efectos por ordenador es la alemana Pixmondo, y en el vídeo de arriba explican algunas de las claves.

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Lo más complejo es darles una apariencia real en la pantalla y lograr que los movimientos de los actores sean naturales. Actuar sin ninguna referencia, mirando o acariciando algo que no existe en el set y se añade luego en post-producción, no es sencillo. Para ayudar a los actores durante el rodaje, los dragones eran en realidad pelotas de tenis clavadas en un larga varilla que simula (más o menos) los movimientos de la criatura y sirve de referencia a Daenerys Targaryen y compañía.

Los responsables de los efectos tuvieron que cuidar todos los detalles: crear dragones que poco a poco, capítulo tras capítulo fueran creciendo; darles una apariencia a mitad de camino entre un águila y un murciélago; asegurarse de que su vuelo, al ser aún jóvenes, no fuera perfecto, si no más bien inestable. Todo eso para conseguir que al verlos volar en la pantalla nos creamos lo que tenemos delante. Claramente lo han conseguido. [vía Wired]

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