El huracán Sam, que actualmente se encuentra azotando las costas de América Central, se ha convertido ya oficialmente en la mayor tormenta de la temporada de huracanes de 2021. Es por eso que un grupo de científicos ha pensado que se trata de la ocasión perfecta para probar su nuevo dron y analizar desde dentro cómo es una tormenta tropical de tal magnitud.
La Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglos en inglés) tiene una misión: tratar de entender cómo estas tormentas se forman y evolucionan para lograr prever mejor sus daños. En esta importante misión, han decidido unir fuerzas junto a la compañía Saildrone para testar su vehículo naval autónomo y así conseguir recabar la mayor cantidad de datos posibles.
Mientras el huracán Sam surcaba el Pacífico, el Saildrone Explorer SD 1045, pudo grabar a ras de suelo cómo era azotado por vientos de más de 190 kilómetros por hora y olas de hasta 15 metros. Las imágenes que consiguió tomar el dron son tan aterradoras como cabría imaginar.
El Saildrone Explorer SD 1045 mide 7 metros de largo y está diseñado específicamente para flotar hasta en las condiciones más adversas. Además, está armado con una miríada de sensores capaces de detectar todo tipo de datos, desde la salinidad del agua a la altura de las olas o la dirección y velocidad del viento. Todos estos datos, esperan los científicos, les ayudarán a entender mejor cómo son las dinámicas que afectan a los huracanes.
“Con los datos recopilados por los Saildrones, esperamos mejorar los modelos que predicen la rápida intensificación de los huracanes”, explicaba Greg Foltz, científico de la NOAA, en un comunicado.
A medida que el planeta se calienta, la virulencia y la frecuencia de este tipo de fenómenos atmosféricos extremos se recrudece. Si queremos ser capaces de evitar mejor sus daños, misiones como estas se antojan vitales.