Hoy finaliza uno de los eventos más importantes del año para Microsoft, su conferencia anual de desarrolladores Build. El plato fuerte de novedades os las contamos por aquí, pero ayer hubo una demostración realmente interesante: cómo Microsoft espera utilizar la nube para cambiar para siempre los videojuegos.

Microsoft ya había hablado hace un año de cómo su infraestructura en la nube podía mejorar la experiencia de juego, pero ahora lo ha mostrado por primera vez.

La idea es que a partir de ahora los creadores de un juego podrán descargar en la nube parte del procesamiento gráfico intensivo, en servidores en remoto de Microsoft (basados en su arquitectura Azure) y dejar que el hardware local, se tu PC o Xbox One, se encargue de otras tareas de procesamiento menos intensivas. El resultado es que se pueden ejecutar juegos mucho más espectaculares gráficamente si ningún problema de latencia. ¿Cómo funciona? Lo puedes ver en el vídeo debajo.

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En la demostración Microsoft mostró imágenes de una demo de juego en el que volaba por los aires un edificio. En el primer caso, todo el procesamiento lo realiza un PC en local. Al ser el juego tan intensivo en recursos, el PC al final se acaba ahogando y cae el frame-rate al instante. Imposible jugar. En el segundo caso, el PC está conectado a la infraestructura en la nube de Microsoft y la experiencia de juego es casi perfecta.

Como siempre, este tipo de demos son eso, demos. Los PCs y la conectividad que se utilizan suelen estar optimizados para que todo salga bien, tiene todo poco que ver con la conexión y PCs que solemos tener en casa. Aún así, esta técnica de compartir recursos entre local y la nube ya se está utilizando para Titanfall por lo que es solo cuestión de tiempo que la comencemos a ver en muchos juegos más. Y promete.

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