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Tecnología

Así es el KF-21, el avión con el que Corea del Sur quiere depender menos de Estados Unidos

Tras más de dos décadas de desarrollo, Corea del Sur prepara la entrega del primer KF-21 Boramae de producción a su Fuerza Aérea. El avión no elimina toda la dependencia extranjera ni alcanza todavía las capacidades de un F-35, pero representa un salto industrial decisivo para el país.
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Durante más de veinte años, el KF-21 fue una combinación de ambición política, prototipos y promesas industriales. Ahora el programa ha entrado en una etapa diferente: la primera unidad fabricada en serie ya salió de la planta de Korea Aerospace Industries, completó su vuelo inicial y se prepara para ser entregada a la Fuerza Aérea surcoreana en septiembre de 2026.

La entrega no significa que el avión alcance automáticamente la plena capacidad operativa. Todavía serán necesarios vuelos de aceptación, formación de pilotos, preparación de las bases y adaptación de los equipos de mantenimiento. Sin embargo, el cambio es importante: el Boramae ha dejado de ser únicamente un programa experimental para comenzar su incorporación real a la flota.

De una promesa de 2001 a un avión fabricado en serie

La idea de desarrollar un caza dirigido por la industria nacional se remonta a marzo de 2001, cuando el entonces presidente Kim Dae-jung planteó públicamente el objetivo. El proyecto necesitó años de estudios y discusiones hasta que el desarrollo tomó forma industrial con KAI y la agencia surcoreana DAPA.

Así es el KF-21, el avión con el que Corea del Sur quiere depender menos de Estados Unidos
© ESTRATEGIA TV – Youtube.

El primer prototipo fue presentado en 2021 y voló por primera vez el 19 de julio de 2022. Desde entonces, seis aeronaves de pruebas completaron alrededor de 1.600 vuelos y verificaron unas 13.000 condiciones diferentes sin accidentes durante la campaña.

La primera unidad de producción fue presentada el 25 de marzo de 2026 y realizó su vuelo inicial el 15 de abril, apenas 22 días después. El 7 de mayo, el programa obtuvo la evaluación final de aptitud para el combate, destinada a confirmar sus capacidades operativas y de empleo de armamento.

El 15 de junio llegó otro paso decisivo: la certificación inicial de tipo. El KF-21 superó 745 comprobaciones distribuidas en 14 áreas, entre ellas estructura, sistemas electrónicos e integración de armas, lo que supuso el reconocimiento oficial de la seguridad de su diseño.

Es avanzado, pero todavía no es un F-35

El KF-21 es un caza bimotor de generación 4,5. Su fuselaje incorpora medidas para reducir la firma de radar, pero las primeras versiones transportan el armamento principalmente en soportes externos. Por eso no ofrece el mismo nivel de furtividad que un avión de quinta generación con bodegas internas, como el F-35.

Puede alcanzar aproximadamente Mach 1,8 y transportar hasta 7.700 kilogramos de carga. Integra un radar AESA desarrollado en Corea del Sur, un sensor infrarrojo IRST y sistemas de guerra electrónica. Las unidades Block I estarán orientadas sobre todo al combate aire-aire, mientras las capacidades aire-tierra más amplias llegarán con las siguientes fases.

Corea del Sur pretende recibir 40 aviones hasta 2028 y ampliar posteriormente la flota hasta 120 unidades en 2032, aunque el calendario podría verse afectado por decisiones presupuestarias.

Fabricarlo en Corea no significa que todo sea surcoreano

KAI dirige el diseño, la integración y el ensamblaje, mientras empresas nacionales como Hanwha Systems y Hanwha Aerospace producen aviónica, radares y componentes. Sin embargo, los motores F414-400K proceden de tecnología estadounidense y se fabrican localmente bajo un acuerdo entre GE Aerospace y Hanwha.

Esa dependencia explica por qué el KF-21 no convierte a Corea del Sur en un fabricante completamente autónomo. El país todavía necesita proveedores extranjeros para determinadas tecnologías críticas y continuará comprando cazas F-35A para otras misiones.

El verdadero avance está en haber adquirido la capacidad de liderar el desarrollo, fabricar la estructura, integrar sensores y gestionar futuras modernizaciones. El KF-21 no sustituye toda la tecnología extranjera, pero reduce cuánto debe depender Seúl de decisiones tomadas fuera del país.

Cuando el primer avión sea entregado en septiembre, Corea del Sur no habrá completado el proyecto. Habrá alcanzado algo quizá más importante: demostrar que puede convertir un caza propio en una flota de producción.

Fuente: Xataka.

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