En Córdoba, en el yacimiento de Colina de los Quemados, se analizó un hueso de elefante datado en torno al periodo de las Guerras Púnicas. Estos fueron tres conflictos armados que enfrentaron Roma y Cártago, las más grandes potencias del Mediterráneo occidental entre los años 264 a.C. y 146 a.C.
Roma había anexado la Magna Grecia, en el sur de la península itálica. Cártago era la potencia que dominaba el Mediterráneo occidental, con un gran imperio marítimo, y Roma era la potencia que emergía en el centro de la península. Tras las tres guerras, Roma conquistó todas las posesiones de Cártago y arrasó con la capital del imperio, convirtiéndose en el estado más poderoso de la región.
Los cartagineses intentaron extender sus dominios hacia Hispania, hoy España, mediante un acuerdo con Roma para conquistar tierras al sur del río Ebro. En el año 221 a.C. comandaba a los cartagineses el legendario Aníbal, cuyo ejército incluía treinta y ocho elefantes de guerra.
El descubrimiento
En un terreno donde se iba a instalar un equipo de detección del cáncer, sorprendió el hallazgo de un hueso de elefante al excavar hace unos años junto al Hospital Provincial. Además de los restos del animal, había armas como testimonio de que allí se libró una batalla.
Los resultados de los estudios preliminares se publicaron en el Journal of Archeological Science. Rafael Martínez, profesor del Departamento de Historia del área de Prehistoria de la Universidad de Córdoba, dijo que lo más llamativo fue el hueso de elefante hallado al excavar. “Un hueso de elefante no dice mucho porque no se ha podido analizar en concreto”, afirmó. Sin embargo, se ha podido datar el hueso a los siglos IV o III antes de Cristo.
Además del hueso de elefante, en la excavación aparecieron elementos relacionados con la guerra, como balas de piedra, una catapulta de torsión de época helenística, y puntas de hierro muy parecidas a las que aparecieron en lugares confirmados como campos de batalla entre cartagineses y romanos.
¿Cómo quedó preservado el hueso?
La clave aquí es que se vincula un contexto arqueológico con materiales militares y una cronología compatible con presencia cartaginesa. Podría tratarse de la primera evidencia directa de elefantes de guerra relacionados con ese conflicto en la región. El elefante en el ejército de Aníbal es casi algo “mítico” y hay muy poca evidencia física directa.
El caso mueve a la comunidad científica a seguir investigando, dado que hay un trabajo publicado y datos que pueden ser discutibles. Por ejemplo, se cree que podría haberse tratado del elefante africano del bosque, más pequeño y dócil. “En el Congo los belgas domaron a este elefante, por lo que es posible que los cartagineses también pudieran hacerlo”, dijo Rafael Martínez.
Se cree que el hueso quedó conservado porque se le había caído encima un muro de adobe, que impidió que cualquier animal pudiera llevárselo.
La Colina de los Quemados quedó abandonada, quizá después de la Segunda Guerra Púnica, en los últimos años del siglo III a.C. La ciudad de Corduba, hoy Córdoba, fue fundada por los romanos poco tiempo después, un poco más al este ya que después del conflicto no se habría podido recuperar la primitiva ciudad. Las batallas en el lugar solo están documentadas en textos muy antiguos, pero los hallazgos recientes al oeste de la ciudad parecen confirmar que el lugar fue escenario de las guerras púnicas.
[Fuente: Galeria Cervera y ABC]