Durante la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Estados Unidos se propuso comprobar de manera empírica cómo afecta a las personas una fuerte ráfaga de viento. Para ello metía a sus pilotos en túneles de viento atados a una silla y simplemente encendía las turbinas, con una cámara registrándolo todo.

Advertisement

Este experimento en concreto se llevó a cabo en 1946, en el centro de investigación Langley de la NASA. El vídeo nos enseña a un piloto sometido a la potencia de 16.000 caballos de vapor de un túnel de viento de 2,4 metros conocido como Eight-Foot High Speed Tunnel. El soldado recibe en la cara ráfagas de viento cada vez más rápidas, hasta llegar a los 735 kilómetros por hora.

Llega un momento en que la cámara apenas es capaz de captar la luz a través del viento. La piel de la cara del piloto se deforma hasta el extremo, pero aguanta el tipo. Ayuda que esté atado a una silla. El físico y dibujante Randall Munroe enumera en What if algunos de los efectos del viento con esa fuerza:

  • Con viento a 200 kilĂłmetros por hora, ya no es posible mantenerse en pie
  • Los huracanes alcanzan como mucho los 400 kilĂłmetros por hora
  • Los tornados alcanzan vientos de 500 kilĂłmetros por hora

A Munroe se le ocurren dos maneras de experimentar de forma natural los vientos de cerca de 800 kilómetros por hora que vemos en el vídeo: estar en la cima de un volcán cuando entra en erupción, o vivir un hipercán —un hipotético huracán de enormes dimensiones que podría formarse si la temperatura del mar llegase a los 50 grados Celsius, por ejemplo por el impacto de un asteroide.

Advertisement

El documento del experimento de la NASA estaba en la colecciĂłn de los archivos Prelinger de la Biblioteca del Congreso y ha sido restaurado por los usuarios de Quickfound. [vĂ­a Boing Boing]

Click here to view this kinja-labs.com embed.

***

Psst! también puedes seguirnos en Twitter y Facebook :)