En distintos barrios de Argentina, una iniciativa demuestra que materiales tan comunes como latas de aluminio, botellas de plástico y envases Tetra Brik pueden convertirse en parte de una solución energética doméstica. Se trata del calefón ecológico desarrollado por Sumando Energías, una propuesta que aprovecha la radiación solar para calentar agua y, al mismo tiempo, reutiliza residuos que normalmente terminarían descartados.
El proyecto nació en 2014 de la mano del ingeniero industrial Pablo Castaño y tiene una particularidad: los equipos no se entregan simplemente terminados. Las propias familias participan en su construcción junto con voluntarios y especialistas, de manera que también aprenden cómo funcionan y cómo mantenerlos.
Cómo se convierte la basura en un colector solar
El sistema está formado por dos elementos principales: un colector solar, encargado de absorber la energía del Sol, y un tanque donde se almacena el agua caliente.
Para fabricar el colector se utilizan latas de aluminio aplastadas y pintadas de negro, colocadas alrededor de tuberías de PVC. El color oscuro favorece la absorción de la radiación solar y el aluminio ayuda a transferir ese calor al agua que circula por el interior.
Las botellas PET y los envases Tetra Brik cumplen otra función: actúan como elementos de aislamiento que permiten conservar mejor la temperatura.
El movimiento del agua se produce mediante el denominado efecto termosifón. Cuando el agua se calienta, disminuye su densidad y asciende naturalmente hacia el tanque de almacenamiento, mientras el agua más fría ocupa su lugar. De esta manera, el sistema puede funcionar sin necesidad de bombas eléctricas.

Cientos de residuos reutilizados en cada instalación
Cada colector puede incorporar alrededor de 264 botellas PET, 180 latas de aluminio y 90 envases Tetra Brik, además de otros materiales recuperados.
El resultado es una infraestructura que resuelve dos problemas al mismo tiempo: reduce la cantidad de residuos descartados y disminuye parte de la energía necesaria para obtener agua caliente.
El proyecto adquiere especial relevancia en viviendas donde el acceso al gas de red o a la electricidad es limitado, ya que la energía solar permite reducir la dependencia de esas fuentes.
Las familias también aprenden a construirlos
Uno de los aspectos centrales de la iniciativa es su componente educativo.
Las familias participan del armado y conocen cada una de las partes del sistema. Esto les permite comprender su funcionamiento, realizar tareas básicas de mantenimiento y, potencialmente, replicar la tecnología.
La experiencia también llegó al ámbito universitario. La Universidad Nacional de Córdoba adoptó esta metodología y realizó más de 50 construcciones e instalaciones. En junio de 2026, además, ofreció una capacitación gratuita destinada a organizaciones sociales, docentes y estudiantes interesados en aprender a fabricar estos equipos.

Energía solar, reciclaje y ahorro en un mismo dispositivo
La principal ventaja ambiental del calefón es que sustituye parte del consumo de gas o electricidad utilizado habitualmente para calentar agua.
También puede generar un ahorro económico, aunque su rendimiento depende de factores como la cantidad de radiación solar disponible, la época del año y las condiciones climáticas.
Más allá del ahorro energético, el proyecto propone un modelo de tecnología accesible basado en recursos disponibles localmente.
El resultado combina energía renovable, economía circular y participación comunitaria en una misma solución. En lugar de limitarse a entregar un dispositivo, la iniciativa busca que las comunidades puedan entenderlo, construirlo y mantenerlo, transformando residuos cotidianos en una fuente útil de energía.