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Así se ve la mordida de una serpiente venenosa a 1.000 cuadros por segundo

Es la primera vez que los científicos logran filmar a alta velocidad a decenas de serpientes venenosas cuando buscan matar.

Si alguna vez sentiste la morbosa curiosidad de saber cómo se ven los colmillos de una serpiente venenosa que muerde a su presa, en esta ocasión estás de suerte. En un nuevo trabajo de investigación que dieron a conocer hoy la ciencia captó videos en alta velocidad, de serpientes que se aprestan a matar.

En Australia y Francia los investigadores filmaron meticulosamente (y con la debida protección) a decenas de especies de tres familias de serpientes venenosas en el momento en que mordían, y hallaron que entre estas víboras hay diferencias importantes en la forma de atacar e inyectar su veneno. Los hallazgos representan la documentación más extensa de mordidas de serpientes que se haya logrado hasta ahora, según dicen los investigadores, y brindan datos sobre las diferentes formas en que evolucionaron estos reptiles a la hora de cazar a sus presas.

“Esto nos brinda una primera oportunidad para comparar directamente a estas tres familias de víboras venenosas”, le dijo a Gizmodo Alistair Evans, científico que estudia la evolución de la biomecánica en la Universidad Monash.

Observar cómo muerden, estando a salvo

Evans ha estudiado cómo se alimentan los animales durante años, en particular cómo usan los dientes. Uno de sus más recientes estudiantes del doctorado Silke Cleuren, tenía especial interés por las mordidas de serpientes. Los avances recientes en la tecnología de video ahora hacen que sea posible captar los mecanismos del ataque y mordida en mayor detalle que antes.

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©Silke Cleuren

Mientras Australia tiene su buena cantidad de víboras venenosas nativas, quedarse solo allí habría limitado la cantidad de filmaciones en un entorno controlado. Los científicos entonces trabajaron en colaboración con colegas de Francia que tenían ya un acuerdo con Venomworld, donde se producen venenos en ese país. Pudieron entonces por primera vez estudiar de cerca a las tres principales familias de víboras venenosas: las viperas, las elápidas, y los colúbridos.

En total, registraron 36 especies y más de 100 mordidas. Si eres de las personas que se impresionan fácilmente, no te preocupes: las víboras mordían un pedazo de gel de balística que recubría un cilindro en movimiento, para que pareciera una presa.

“Las principales ventajas de nuestro estudio son que examinamos toda la conducta de ataque en la mayor cantidad de especies, todas en las mismas condiciones, y que pudimos filmarlas a alta velocidad (1.000 cuadros por segundo) y reconstruimos su movimiento en 3D”, dijo Evans. “Todos los estudios anteriores habían sido con una cantidad limitada de especies, por lo general menos de 10”.

No hay dos iguales

El equipo encontró toda clase de diferencias entre las distintas familias.

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©Silke Cleuren

Las víperas, que suelen ser depredadoras de acecho, eran las más veloces para morder. Por ejemplo, sus colmillos alcanzaban a su presa dentro de los 100 milisegundos del ataque, y luego también eran las más veloces para atacar. Además solían ser más selectivas: solo cerraban las mandíbulas e inyectaban el veneno una vez que sus colmillos estaban bien hincados. Si la primera mordida no era buena, volvían a morder.

“Las víboras que se alimentan de mamíferos también eran más rápidas. De hecho, algunas víboras eran más veloces que la respuesta del mamífero, lo que significa que las víboras muerden antes de que su presa se pueda mover, en un abrir y cerrar de ojos (al menos en los humanos)”, dijo Evans.

Las elápidas (que incluyen a las cobras) eran más arteras para acercarse a su alimento y solían morder varias veces a sus víctimas para inyectar su mortal veneno. Los colúbridos tienen los colmillos en la parte trasera de la boca, por lo que tienen que morder con firmeza, y tras morder, mueven sus mandíbulas de lado a lado creando una herida en forma de media luna para que el veneno penetre.

Los hallazgos se publicaron el jueves en Journal of Experimental Biology y brinda «una pieza más del rompecabezas de cómo se adaptaron las víboras a los diferentes estilos de vida y clases de presas”, dijo Evans.

Aunque este equipo no planea continuar con este proyecto específicamente, destaca que hay mucho más para que puedan explorar o tros investigadores. Este equipo se centró más en las víperas, lo que significa que en estudios futuros pueden incluirse más elápidas y colúbridos.”»Sería muy interesante saber más sobre cómo atacan a presas de diferentes tamaños en entornos distintos”.

Este artículo ha sido traducido de Gizmodo US por Lucas Handley. Aquí podrás encontrar la versión original.

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