La ganadora de la categoría Personas y Espacio es esta toma de una nave varada llamada Zeila, con las huellas de varias estrellas en el cielo detrás de ella.
Tal parece que los misteriosos surcos de Marte no son evidencia de agua, después de todo.
Un experimento con 24.000 átomos ultrafríos logró reconstruir una secuencia temporal sin consultar ningún reloj externo. El resultado no explica qué es el tiempo, pero lleva una vieja pregunta de la gravedad cuántica al laboratorio.
Muy cerca de Sagitario A*, el agujero negro supermasivo situado en el corazón de nuestra galaxia, vive una población de estrellas sorprendentemente jóvenes. Pero además presentan otra rareza: hay muchas menos estrellas binarias de las esperadas. Nuevas simulaciones sugieren que la enorme gravedad del agujero negro podría ser la responsable.
El dinosaurio adulto avanzaba a pasos de unos 4 metros y se movía casi tan rápido como un humano que camina a paso acelerado.
El cielo no se queda quieto mientras lo observamos. Algunos de sus fenómenos más violentos aparecen y desaparecen en cuestión de segundos, así que de nada sirve tener el telescopio más potente si llega tarde
A cientos de kilómetros bajo nuestros pies existe una región del manto capaz de almacenar cantidades gigantescas de agua. No se trata de un océano líquido, sino de agua atrapada dentro de minerales como la ringwoodita. En determinadas condiciones, este reservorio podría equivaler a varias veces el agua de todos los océanos superficiales.