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Ciencia

La Tierra podría esconder un “sexto océano” a 660 kilómetros de profundidad

A cientos de kilómetros bajo nuestros pies existe una región del manto capaz de almacenar cantidades gigantescas de agua. No se trata de un océano líquido, sino de agua atrapada dentro de minerales como la ringwoodita. En determinadas condiciones, este reservorio podría equivaler a varias veces el agua de todos los océanos superficiales.
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Sabemos que gran parte de la superficie de la Tierra está cubierta por cinco océanos. Sin embargo, muy por debajo de ellos podría existir otro gigantesco depósito de agua.

A veces se lo describe de forma llamativa como un “sexto océano”, aunque el nombre puede llevar a engaño. Allí abajo no hay un enorme mar oculto ni cavernas llenas de agua. Lo que existe es algo mucho más extraño: agua incorporada dentro de la estructura de las propias rocas.

El gigantesco reservorio escondido en el manto

Entre aproximadamente 410 y 660 kilómetros de profundidad se encuentra la denominada zona de transición del manto, una región situada entre el manto superior y el inferior.

Las presiones extremas de esta zona permiten la existencia de minerales como la wadsleyita y la ringwoodita, formas de alta presión del olivino capaces de incorporar hidrógeno y oxígeno en su estructura cristalina. Los experimentos indican que estos minerales pueden almacenar cantidades importantes de agua en relación con su masa.

Por eso, describir la ringwoodita como una especie de “esponja mineral” resulta bastante útil: el agua no circula libremente por su interior, sino que queda químicamente integrada en el mineral.

¿Realmente hay tres océanos escondidos bajo tierra?

Aquí aparece una de las cifras más espectaculares asociadas al descubrimiento.

Los investigadores calcularon que, si apenas el 1 % del peso de las rocas de toda la zona de transición correspondiera a agua, la cantidad total sería equivalente a casi tres veces el volumen de agua contenido en los océanos de la superficie.

Pero hay una diferencia importante: esa cifra representa una estimación de capacidad y no una medición de tres océanos completos escondidos bajo la Tierra.

No sabemos que toda la zona de transición esté hidratada de manera uniforme. De hecho, estudios sísmicos posteriores han sugerido que algunas regiones podrían contener mucha más agua que otras.

Un diamante proporcionó una prueba extraordinaria

Una de las evidencias más directas apareció en 2014.

Un equipo internacional analizó un diamante procedente de Juína, Brasil, que había ascendido desde enormes profundidades. En su interior encontraron una minúscula inclusión de ringwoodita.

El mineral contenía alrededor de un 1 % de agua en peso, proporcionando evidencia directa de que al menos algunas regiones de la zona de transición del manto están hidratadas. El hallazgo fue publicado en Nature.

Ese mismo año, otra investigación publicada en Science combinó experimentos de laboratorio, modelos y datos sísmicos de Norteamérica. Los científicos detectaron señales compatibles con procesos de fusión producidos cuando minerales hidratados descienden más allá de los 660 kilómetros.

El ciclo del agua podría llegar mucho más profundo de lo que pensamos

El descubrimiento cambia además la imagen tradicional del ciclo del agua.

El agua no circularía únicamente entre océanos, nubes, ríos, hielos y acuíferos. Las placas tectónicas que se hunden mediante subducción pueden transportar minerales hidratados hacia el interior de la Tierra. A escalas de millones de años, parte de ese material puede volver hacia la superficie mediante procesos magmáticos y volcánicos.

Eso significa que el planeta podría poseer un auténtico ciclo profundo del agua, conectado con la tectónica de placas y con la evolución geológica de la Tierra.

Así que no, probablemente nunca podremos navegar por este supuesto “sexto océano”. Pero la realidad quizá sea todavía más sorprendente: cientos de kilómetros bajo nuestros pies, las propias rocas pueden guardar cantidades colosales de agua invisible.

Fuente: Meteored.

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