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Ciencia

China puso en marcha un telescopio capaz de fotografiar más de un millón de estrellas en una sola toma: no busca ver más lejos, sino no perderse nada

El cielo no se queda quieto mientras lo observamos. Algunos de sus fenómenos más violentos aparecen y desaparecen en cuestión de segundos, así que de nada sirve tener el telescopio más potente si llega tarde
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Cuando se piensa en un gran telescopio, suele imaginarse una carrera por captar objetos cada vez más débiles o más lejanos. Pero hay otro desafío menos evidente: estallidos de rayos gamma, ciertos transitorios ópticos o las contrapartidas de fusiones de estrellas de neutrones detectadas por ondas gravitacionales pueden evolucionar en cuestión de segundos o minutos. Para ese tipo de astronomía, tener sensibilidad no alcanza: también hace falta llegar a tiempo.

Cómo logra cubrir tanto cielo tan rápido

Para resolver ese problema, China acaba de poner en marcha Tianyu, un telescopio óptico de un metro de apertura instalado en el monte Saishiteng, cerca de Lenghu, en la provincia de Qinghai, desarrollado en conjunto por el Instituto Tsung-Dao Lee de la Universidad Jiao Tong de Shanghái y el Observatorio Astronómico de Shanghái, de la Academia China de Ciencias. Su clave no está en el tamaño del espejo, sino en el campo que puede cubrir de una sola vez: la cámara científica que lo acompaña abarca cerca de 9 grados cuadrados por toma, el equivalente a más de 40 lunas llenas juntas, según Xinhua.

La primera imagen: más de un millón de estrellas en una sola toma

Tianyu completó su primera luz el 6 de septiembre de 2026, apuntando hacia la región de las nebulosas Norteamérica y Pelícano, en la constelación del Cisne. El resultado fue una imagen que combinó 200 exposiciones individuales de apenas 0,3 segundos cada una (unos 60 segundos de captura en total) y logró registrar más de un millón de estrellas del entorno de la Vía Láctea, detectando objetos aproximadamente un millón de veces más débiles que el límite de la vista humana. Ese hito marca el fin de la etapa de construcción, aunque el sondeo científico regular recién comenzará en octubre de 2026, una vez completadas las pruebas y ajustes pendientes.

Por qué importa la velocidad de reacción

La verdadera utilidad de este diseño aparece cuando otros observatorios espaciales o detectores de ondas gravitacionales emiten una alerta. Si Tianyu ya estaba observando esa región del cielo, puede revisar directamente las imágenes que capturó minutos antes de recibir el aviso, algo parecido a un rebobinado del cielo nocturno; y si no la estaba observando, su gran campo de visión le permite reposicionarse con rapidez y empezar a monitorear la zona de inmediato. Una vez en pleno funcionamiento, el equipo planea hacer un seguimiento fotométrico sostenido de cientos de millones de objetos celestes para detectar variaciones sutiles de brillo, con el objetivo de encontrar exoplanetas, distintos tipos de estrellas variables, supernovas y pequeños cuerpos del sistema solar.

Un vecindario cada vez más poblado de telescopios

La ubicación elegida no es casual. Saishiteng, cerca de Lenghu, se encuentra a más de 4.000 metros de altitud y ofrece cielos particularmente secos, oscuros y estables, con más del 70% de noches fotométricas al año, condiciones que convirtieron a esta zona de Qinghai en uno de los nuevos polos de la astronomía china: la Academia China de Ciencias señalaba ya en 2024 que cerca de 30 telescopios avanzados habían elegido instalarse ahí. Entre ellos está el Telescopio de Rastreo de Campo Amplio (WFST), de 2,5 metros de diámetro y apodado Micius, otra instalación dedicada a rastrear grandes extensiones del cielo, aunque con capacidades y objetivos distintos de los de Tianyu.

El siguiente paso

Tianyu funciona, además, como precursor tecnológico de un proyecto todavía mayor: el futuro telescopio espectroscópico de gran diámetro de la Universidad Jiao Tong de Shanghái, conocido como JUST, que se perfila como el instrumento más potente de China dedicado a observaciones espectroscópicas durante los próximos años. El verdadero examen de Tianyu llegará recién cuando comience el trabajo científico regular en octubre, cuando su estrategia de observar mucho cielo y regresar sobre él una y otra vez tenga que demostrar, en condiciones reales, cuántos fenómenos fugaces es capaz de atrapar que un telescopio más lento simplemente dejaría pasar.

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