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Ciencia

Aunque pasen muchos años los perros pueden recordar los nombres de sus juguetes

Una nueva investigación sugiere que los perros pueden no solo etiquetar objetos en sus cabezas, sino retener esas etiquetas durante largos períodos de tiempo.
Por Adam Kovac Traducido por

Tiempo de lectura 2 minutos

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A tu perro tal vez le encante su juguete favorito. También es posible que recuerde su nombre incluso si no tiene oportunidad de jugar con ese objeto durante dos años. 

Un nuevo estudio, aunque muy limitado, muestra que la capacidad de un perro para retener las etiquetas cognitivas de los objetos es mayor a lo que suponemos. En realidad, pondría a los perros en el mismo nivel de un niño pequeño que recién empieza a desarrollar su capacidad verbal, dicen los científicos. 

Shany Dror encabezó el equipo de conductistas animales de la Universidad Eötvös Loránd de Hungría, y publicaron su, trabajo en Biology Letters. En diciembre de 2020 les dieron 12 juguetes a cada uno de los perros y perras del estudio, y les enseñaron sus nombres. Los  perros – Max, Rico, Squall, Whisky y Gaia tenían amos cuyo tiempo para jugar con sus perros variaba. Los primeros tres tenían amos que solo podían jugar con ellos y sus juguetes durante media hora al día. Gaia tenía más de cinco horas de juego cada día, en tanto que el tiempo de juego de Whisky variaba. 

¿Los recordaban?

Se probó si los perros recordaban los nombres de los juguetes un mes después, y luego se repitió la prueba al siguiente mes, y finalmente, dos años más tarde. Después de ese período se les dio a los perros la oportunidad de olfatear los objetos para asegurar que no se sobrexcitaran y  sus amos entonces les dieron la orden verbal de ir a buscar un juguete específico, llamándolo por su nombre. 

Si los perros traían el juguete correcto, se les elogiaba como buenos perritos y buenas perritas que eran. Los caninos mostraron sólida capacidad de retener el nombre de los juguetes tras un mes o dos, buscando el juguete correcto 70% de las veces, y 55% en la siguiente prueba. Los organizadores del estudio calcularon que si se hubieran basado solo en la suerte, las respuestas correctas habrían rondado el 20,4%. 

Algunos perros eran mucho mejor que otros, pero no parece haber sido importante la cantidad de tiempo de juego. Rico y Gaia tuvieron una tasa de éxito del 60% y 54%. El amo de Rico perdió casi todos los juguetes en esos dos años, por lo que esos resultados pueden haber sido errados. Solamente el puntaje de Squall pareció depender de la suerte. Todos los demás obtuvieron un puntaje al menos 20% superior al del azar. 

La cantidad de juguetes era un desafío importante, y el puntaje habría sido  mayor con menos juguetes. Los hallazgos pueden no aplicar a todos los perros. Los del grupo eran border collies. Los perros están constantemente expuestos al lenguaje humano, igual que los niños. El estudio podría servir para nuevos caminos de exploración de la evolución de nuestros procesos de pensamiento.

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