Seguir Martín Nicolás Parolari
Un estudio del ETH de Zúrich sugiere que el hierro líquido del núcleo terrestre actúa como un freno invisible para el giro del planeta. El efecto es mínimo —apenas milisegundos cada mil años—, pero revela una dinámica interna capaz de influir en procesos globales como el clima y el campo magnético.
Un equipo de la Universidad de Illinois ha desarrollado módulos cuánticos capaces de conectarse entre sí como piezas intercambiables. La idea es romper uno de los mayores límites actuales de esta tecnología: que los ordenadores cuánticos puedan crecer, repararse y adaptarse igual que los viejos ordenadores ensamblados por componentes.
Un equipo de científicos desarrolla un humanoide capaz de mantener un embrión dentro de un útero artificial, con líquido amniótico y nutrientes controlados por sensores. El objetivo es estudiar la gestación fuera del cuerpo humano, pero el experimento ya plantea preguntas incómodas sobre ética, control y límites tecnológicos.
Un nuevo estudio demuestra que cada persona posee una “firma de movimiento” imposible de copiar con exactitud. La manera de caminar, los gestos y la postura generan patrones únicos que el cerebro reconoce de forma natural y que ahora también empiezan a interesar a la tecnología biométrica.
Investigadores de la Universidad del Sur de California registraron la actividad del hipocampo en 24 pacientes con epilepsia. Con ayuda de un algoritmo, lograron predecir qué tipo de imagen recordaba cada persona, abriendo la puerta a futuras prótesis de memoria y planteando dilemas sobre la intimidad del pensamiento.
Ligero como un clip y capaz de batir sus alas 400 veces por segundo, este micro robot imita el vuelo de un abejorro con una precisión sorprendente. Sus aplicaciones van desde la polinización en granjas verticales hasta la exploración espacial, pasando por operaciones de rescate en lugares donde los humanos no pueden entrar.
Los datos finales del Atacama Cosmology Telescope acaban de descartar treinta modelos que intentaban explicar la expansión del universo y, para rematar, confirmaron que la famosa “tensión de Hubble” es real. El misterio se profundiza justo cuando creíamos estar más cerca de resolverlo.
Un fósil hallado en el interior de Estados Unidos revela que los ríos del final del Cretácico no estaban dominados solo por dinosaurios y cocodrilos. Un gigantesco depredador, hasta ahora considerado exclusivamente marino, habitaba aguas dulces a casi 2.000 kilómetros del océano.
Un nuevo estudio plantea que bacterias extremadamente resistentes podrían transformar el polvo marciano en un material similar al hormigón. El sistema, basado en biotecnología y producción de oxígeno, permitiría construir viviendas sin depender de materiales enviados desde la Tierra.
Nuevos análisis sobre la energía oscura sugieren que la expansión del universo podría estar cambiando con el tiempo. Si se confirma, el destino final del cosmos no sería un enfriamiento eterno, sino un colapso gravitacional que divide hoy a los astrónomos.
Mientras el calentamiento global acelera el deshielo, científicos han creado en la Antártida una biblioteca subterránea donde se conservan núcleos de hielo a −50 °C. Estos cilindros guardan información climática milenaria que podría desaparecer para siempre.
El Gobierno islandés declaró la emergencia ante el debilitamiento de la Circulación Meridional del Atlántico, un sistema que regula el clima global. Los científicos advierten que su colapso podría provocar inviernos extremos en Europa y alterar el equilibrio climático del planeta.
La psicología y la neurociencia coinciden en algo incómodo para la era del ruido: las personas realmente inteligentes suelen tolerar (e incluso buscar) la soledad. No por aislamiento, sino porque en el silencio el cerebro ordena, crea y ve lo que otros pasan por alto.
Lo que empezó como un proyecto técnico para criar lubina tigre terminó atrayendo águilas, ciervos, búhos, mapaches y depredadores. En menos de tres años, un campo de maní se transformó en un laboratorio natural donde agua, comida y estructura reescribieron las reglas. Nadie lo planeó así. Y ahí está lo fascinante.
Tenían mandíbulas capaces de pulverizar huesos, cuerpos descomunales y un reinado de millones de años. Los borofáginos fueron los carnívoros más extremos que pisaron América del Norte. Hoy no queda ninguno. Y su desaparición es uno de los enigmas más inquietantes de la evolución.
No van a excavar, no van a romper piedra y no van a tocar la estructura. Van a usar rayos cósmicos. Un equipo de físicos se prepara para escanear el interior de Chichén Itzá con muones, las mismas partículas que ya revelaron secretos en las pirámides de Egipto. Y lo que podrían encontrar cambiaría lo que sabemos del mundo maya.
Estaban ahí todo el tiempo, pero eran invisibles. Bajo la piel momificada de una mujer de la Edad del Hierro, los científicos han descubierto tatuajes complejos, detallados y sorprendentemente sofisticados que habían quedado borrados por los siglos. Ahora, gracias a la imagen infrarroja, vuelven a contar su historia.
Simula más de 2.000 millones de neuronas, consume una fracción de la energía de los superordenadores clásicos y ha sido diseñada para funcionar como un cerebro real. Wukong no es solo otra máquina potente: es el intento más serio hasta ahora de acercar la inteligencia artificial al funcionamiento de la mente animal.
Vivió escondido, pesó menos que un ratón y sobrevivió en un mundo dominado por criaturas colosales. Su fósil, hallado en el extremo sur de Chile, no solo rompe una ausencia histórica en el registro científico, sino que reescribe lo que creíamos saber sobre cómo evolucionaron los mamíferos cuando la Tierra todavía pertenecía a los dinosaurios.
La ausencia de caricias no siempre significa falta de amor. A veces es historia, cultura o miedo. Entenderlo puede cambiar la relación.