En un rincón remoto de la Patagonia en Chile, entre vientos helados y capas de sedimento milenario, un equipo de paleontólogos halló una pieza faltante en la historia de los mamíferos mesozoicos. Yeutherium pressor, pequeño pero revelador, es un testigo directo de un mundo que ya no existe y que, hasta ahora, permanecía incompleto.
Un hallazgo diminuto con un gran peso histórico

Este descubrimiento se produjo en el Valle del Río de Las Chinas, región de Magallanes, donde los investigadores de la Universidad de Chile recuperaron restos de un mamífero que vivió en pleno Cretácico superior. Con apenas 30 a 40 gramos de peso y un tamaño similar al de una laucha doméstica, este animal convivió con dinosaurios en el antiguo supercontinente de Gondwana.
Publicados en la revista Proceedings of The Royal Society B, los resultados de la investigación sitúan a Yeutherium pressor en un punto evolutivo intermedio: posterior a los monotremas —mamíferos que ponen huevos—, pero anterior a marsupiales y placentarios. Sus características lo diferencian de cualquier linaje actual, y sugieren que pudo poner huevos o dar a luz crías muy inmaduras, como los marsupiales modernos.
La dentadura que reveló una forma de vida

La clave de la importancia de su presencia radica en su peculiar dentición. Según Hans Püschel, líder del estudio, sus molares poseían crestas redondeadas y bordes irregulares, similares a un exprimidor de cítricos. Este diseño estaba adaptado para triturar alimentos vegetales de gran dureza, lo que habla de una dieta especializada y de un alto grado de adaptación al ecosistema de su tiempo.
El equipo subraya que este rasgo dental es fundamental para entender cómo evolucionaron las estructuras de trituración en mamíferos antiguos. Se trata de una evidencia directa de que, incluso en un mundo dominado por reptiles gigantes, los pequeños mamíferos desarrollaban estrategias complejas para sobrevivir y prosperar.
Patagonia, un archivo fósil en expansión
Hasta hace muy pocos años, no existían registros de mamíferos mesozoicos en Chile. Todo cambió en 2020 con el hallazgo del Magallanodon baikashkenke, otro pequeño habitante de la Patagonia de hace 74 millones de años. Ahora, con Yeutherium pressor, la región se confirma como un enclave crucial para reconstruir la diversidad de la fauna que vivió junto a los dinosaurios.
Como resume el coautor Agustín Martinelli, este hallazgo “revela una historia antes desconocida”. Una historia en la que la Patagonia no solo fue territorio de gigantes, sino también refugio de criaturas diminutas que guardaban, en sus huesos y dientes, las claves de una evolución que aún estamos aprendiendo a descifrar.