Durante más de dos siglos, la existencia de un sistema hidráulico que abastecía a una de las villas más importantes de la Sabina fue una intuición apoyada en menciones dispersas de eruditos locales. Se hablaba de una fuente, de antiguos acueductos, de túneles excavados en la roca. Faltaba lo esencial: encontrarlos, cartografiarlos y entender cómo funcionaban como un todo. Ahora, una investigación coordinada por la Soprintendenza ABAP y un grupo espeleológico ha puesto fin a esa incógnita.
La red de agua que alimentaba una villa republicana

El complejo identificado abastecía a la Villa de los Casoni, en el territorio de Montopoli di Sabina, una residencia señorial de época republicana organizada en dos terrazas. En la inferior se disponían el jardín, el ninfeo y una piscina circular; en la superior, los espacios residenciales articulados en torno a un criptopórtico, cubículos y el tablinum. Todo ese despliegue arquitectónico necesitaba un suministro de agua constante y fiable, algo que hasta ahora se daba por hecho, pero no se había podido documentar con precisión.
Las prospecciones topográficas y de campo han permitido localizar el trazado del acueducto, las galerías subterráneas y los manantiales que garantizaban el aporte hídrico. Entre ellos destaca la llamada Fonte Varrone, mencionada ya a finales del siglo XVIII por estudiosos como Sperandio y retomada en el siglo XIX por Marocco, Guattani y Nardi. El arqueólogo Lugli volvió sobre el tema en el siglo XX, pero la conexión entre todos estos elementos permanecía incompleta.
Un sistema más antiguo que la propia villa

Lo que hace especialmente relevante el hallazgo no es solo haber encontrado el “cableado” hidráulico de la villa, sino su posible antigüedad. La tipología de los túneles excavados en el conglomerado natural y la concepción del sistema de captación y drenaje apuntan a una fase de uso anterior a la romanización plena de la Sabina. En otras palabras: la infraestructura de agua pudo existir antes de que se construyera la lujosa villa republicana, vinculada a un antiguo vicus sabino previo a la conquista romana.
El funcionamiento del sistema reconstruye una ingeniería sorprendentemente sofisticada. El agua de los manantiales era conducida por cunículos hasta una cisterna que actuaba como piscina limaria, donde se decantaban las impurezas. Desde allí, ya limpia, se redistribuía a las termas, las fuentes ornamentales, el ninfeo y los usos domésticos. No es solo una tubería antigua: es un circuito hidráulico completo, pensado para garantizar calidad y continuidad del suministro.
Cartografiar el subsuelo para entender la vida antigua
Los investigadores planean ahora emplear tecnología LiDAR para generar una cartografía tridimensional del sistema subterráneo. El objetivo es relacionar con precisión los túneles y conducciones con las estructuras visibles de la villa en superficie. Esa lectura en conjunto permitirá comprender mejor cómo se organizaba la vida cotidiana en un complejo señorial de la Sabina y cómo se integraban infraestructuras heredadas de fases anteriores del poblamiento.
El descubrimiento no reescribe solo la historia de una villa concreta. Abre una ventana a la continuidad entre el mundo sabino prerromano y la posterior ocupación romana del territorio. Bajo los cimientos de la arquitectura clásica aparece un paisaje hidráulico más antiguo, excavado en la roca por comunidades que ya habían aprendido a domesticar el agua en un entorno áspero. La Sabina, una vez más, demuestra que gran parte de su historia sigue discurriendo por galerías que apenas ahora empezamos a iluminar.