Una enfermedad altamente contagiosa que la vacunación había erradicado ahora oficialmente está a punto de regresar a América del norte. Es probable que Canadá pierda su condición de nación libre de sarampión, y posiblemente el siguiente en esa lista sea EE.UU.
Esta semana Canadá informó nuevos casos de sarampión vinculados a un brote que comenzó hace 12 meses y sigue activo. El año de contagios continuos significa que casi seguramente Canadá pierda su posición como país libre de sarampión, según dicen los expertos. Y aunque este año oficialmente se dieron por terminados los brotes más importantes de sarampión en EE.UU., el país podría potencialmente perder su condición de libre de sarampión en 2026.
“Al día de hoy parece muy, muy probable que Canadá pierda su condición de haber erradicado el sarampión, y en los próximos 3 meses Estados Unidos está en riesgo de que suceda lo mismo”, le dijo a Gizmodo Sten Vermund, autoridad sanitaria de Global Virus Network, una coalición de virólogos médicos centrados en los riesgos virales.
Un enemigo que resurge
A pesar de que hay una vacuna altamente efectiva contra el sarampión, la enfermedad sigue constituyendo un grave riesgo para la salud pública en muchos lugares del mundo. En 2023 se calcula que afectó a unos 10 millones de personas, causando la muerte de más de 100.000 en todo el mundo. La mayoría de las muertes fueron de niños sin vacunar, menores de cinco años.
En algunos países, aunque hay programas de vacunación con amplia cobertura, el sarampión se pudo mantener a raya deteniendo los contagios locales. EE.UU. oficialmente había erradicado el sarampión endémico en 2000 y las Américas en su conjunto lo erradicaron en 2016. Canadá obtuvo su nominación como país libre de sarampión en 1998.
Sin embargo, mientras el sarampión siga siendo endémico en algún lugar, la enfermedad puede ser transmitida por viajeros infectados y amenaza con resurgir en países donde fue erradicada, en especial si la tasa de vacunación disminuye. Se trata de un riesgo que ahora está afectando a un país muy cercano a EE.UU.
El brote más reciente en Canadá comenzó en octubre de 2024 en la provincia de Nueva Brunswick. Desde entonces el país informó más de 5.000 casos, casi todos vinculados al brote inicial de Nueva Brunswick. Aunque ha descendido la cantidad de contagios, la enfermedad sigue contagiando y el lunes las autoridades sanitarias canadienses informaron 19 nuevos casos en la semana del 18 de octubre (son los datos más actualizados) con 136 casos recientes en cinco jurisdicciones.
La Organización Mundial de la Salud evalúa regularmente si los países pueden considerarse localmente libres de sarampión. Pero puede haber, y los hay, brotes relacionados con viajeros en dichos países, aunque se requiere más de un año de contagios continuos para que la OMS considere revocar la condición de “libre de sarampión”. La Organización Panamericana de la Salud (OPS), derivada de la OMS, se reunirá el próximo mes para la evaluación anual del estado en que se encuentra la región. Con la situación actual, es probable que Canadá ya no se considere un país libre de sarampión.
¿Qué pasa en EE.UU.?
La perspectiva inmediata para EE.UU. no es tan grave, aunque tampoco es muy buena.
En enero hubo un gran brote de sarampión en el oeste de Texas. Se documentaron más de 700 casos antes de que la autoridades declararan el brote formalmente a mediados de agosto. Hubo otro brote importante más o menos en la misma época en Nueva México, con unos 100 casos aunque luego los contagios cesaron hacia finales de septiembre.
Pero el problema es que hubo muchos otros brotes menores en EE.UU. a lo largo del año, y algunos siguen activos. Aproximadamente 1.650 casos se informaron con decenas de brotes en toda la nación a lo largo de 2025. Se trata de la mayor cifra desde 1992. También murieron al menos tres personas en EE.UU. este año, y fueron las primeras muertes por sarampión que se registraron en una década. Hay brotes en este momento en Carolina del sur, Illinois, Minnesota, Arizona y Utah, con estos dos últimos estados compartiendo un grupo que llega a 120 casos, y que siguen aumentando.
A pesar de que se extinguió el brote de Texas, es posible que las autoridades sanitarias vinculen a ese brote a algunos de los casos actuales. Eso puede ocurrir si se descubre que las personas de esos estados se contagiaron con la misma cepa de sarampión que enfermó a los residentes de Texas. O con una cepa estrechamente relacionada, y si es así, si los casos persisten hasta el mes de enero, la OPS podría decidir que también EE.UU. pierda su condición de país libre de sarampión.
Incluso si no se llegara a eso, los expertos están preocupados porque el sarampión vuelva a ser endémico en EE.UU. debido a la cantidad de contagios que hubo este año.
“Supongo que EE.UU. podría perder su condición de país libre de sarampión el próximo año ya que en 2025 el país tuvo casi 4 casos por cada 10 millones y el 87% de los casos estaba relacionado con un brote, es decir que no eran casos importados. Y ya tuvimos 43 brotes en menos de un año”, le dijo a Gizmodo Jessica Justman, especialista en enfermedades infecciosas y epidemióloga de la Facultad de Salud Pública de la Universidad de Columbia.
El encargado del Departamento de Salud y Servicios Humanos es Robert F Kennedy Jr., que tiene una larga historia de dudar de la seguridad de las vacunas como las combinadas contra sarampión, paperas y rubéola (MMR). En el punto más crítico del brote de Texas, tanto él como sus aliados minimizaron el impacto y promovían tratamientos sin respaldo médico.
Cómo impedir el regreso del sarampión
Aunque es una enfermedad contagiosa y peligrosa, el peligro de su regreso se puede impedir con la vacunación.
Quizá ya sea tarde como para impedir el regreso del sarampión a Canadá o EE.UU. pero eso no significa que hay que perder las esperanzas. Canadá no habría sido el primer país en las Américas en perder su condición de libre de sarampión, porque eso sucedió recientemente con Brasil y Venezuela, pero esos países recuperaron su nominación.
Aunque EE.UU. tiene un creciente problema de grupos antivacunas, las tasas de vacunación contra el sarampión siguen siendo altas en general, tanto en Canadá como en EE.UU. (al menos por ahora). Los brotes actuales lse dieron en regiones donde la tasa de vacunación es menor al promedio, como en las comunidades menonitas en Canadá. En al menos algunas de esas comunidades, las autoridades dicen que los residentes no necesariamente se oponen a la vacunación sino que tienen menos contacto con los médicos. A diferencia de EE.UU., en Canadá no hay funcionarios que se opongan a la vacunación.
Con una respuesta de la salud pública se podría convencer a la población para que se vacune. Vermund espera que las autoridades canadienses tracen un plan detallado ante la OPS como para resolver el problema. En su opinión, el plan debería incluir campañas de vacunación más intensas que apunten a las regiones donde la tasa de vacunación es menor, como sucede en Alberta y Ontario. También deberían incluir campañas de vacunación en las escuelas y en móviles, y contar con el compromiso de la comunidad y la educación pública para refutar el discurso de los antivacunas, además de mejorar los controles de vacunación.
Las mismas acciones también funcionarían en EE.UU. “Una corrección del rumbo en EE.UU. requerirá de una intensa campaña de vacunación y de financiación para los sistemas de monitoreo de la salud en los 50 estados. Pero en el contexto actual, no parece que sea probable”, dijo Justman.