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Juegos

Capcom no quiere que la IA dibuje Resident Evil. Quiere algo mucho más profundo: meterla dentro del motor que crea sus juegos

Capcom prepara una transformación profunda del RE Engine: quiere que la IA pueda entender y generar código, ejecutar partidas de prueba y detectar errores mientras los desarrolladores crean sus próximos juegos.
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Hay una diferencia enorme entre pedirle a una inteligencia artificial que genere la cara de un personaje y conseguir que entienda el motor que sostiene prácticamente todos los juegos de Capcom.

La compañía japonesa parece mucho más interesada en lo segundo.

Durante la Capcom Open Conference RE:2026, celebrada el 2 de octubre en Tokio, el programador Satoshi Ishida detalló el siguiente gran paso del Proyecto REX, la evolución del RE Engine. La meta a largo plazo es especialmente ambiciosa: convertirlo en lo que Capcom describe como un “motor de juegos para la generación de la IA” y alcanzar un futuro en el que sus equipos puedan “crear juegos junto a la IA”. Y eso no significa, al menos por ahora, pedirle a un modelo que invente monstruos de Resident Evil.

La IA no dibujará a Leon. Podría escribir el código que hay detrás

RE Engine debutó con Resident Evil 7 en 2017 y acabó convirtiéndose en uno de los activos tecnológicos más importantes de Capcom. Actualmente la compañía lo utiliza en todos sus títulos, desde el fotorrealismo de Resident Evil Requiem hasta proyectos con direcciones artísticas completamente distintas.

REX no pretende tirarlo a la basura y empezar de cero. Capcom lleva tiempo explicando que su estrategia consiste en incorporar nuevas tecnologías gradualmente al motor existente, algo que ahora empieza a adquirir una dimensión mucho más clara.

El objetivo final es que la propia infraestructura sea más comprensible para los sistemas de IA. Según lo presentado por Ishida, eso podría permitir que una IA interprete código, genere programas y ejecute partidas de prueba automáticamente para encontrar fallos. Capcom ya confirmó anteriormente que utiliza sistemas de IA para tareas de control de calidad y detección de bugs, aunque reconocía problemas todavía pendientes alrededor de la IA generativa, como copyright, seguridad de datos y formación de personal especializado.

Eso coloca la apuesta en un terreno bastante distinto al polémico uso de imágenes generadas.

REX quiere atacar uno de los grandes problemas de los AAA

Capcom no quiere que la IA dibuje Resident Evil. Quiere algo mucho más profundo: meterla dentro del motor que crea sus juegos
© Capcom.

La explicación de Capcom es bastante pragmática: hacer videojuegos enormes se ha vuelto cada vez más complicado. Más datos significan tiempos mayores para procesar cambios, reconstruir partes del proyecto, probar nuevas funciones y localizar errores. Al mismo tiempo, más de 2.000 desarrolladores trabajan ya con las herramientas internas de la compañía, incluyendo equipos internacionales y profesionales acostumbrados a otros motores.

REX intentará atacar esos cuellos de botella mediante varias piezas.

RE:Dox, por ejemplo, crea una capa común capaz de procesar formatos como JSON, XML, CSV o MessagePack. Capcom incluso ha publicado este componente como código abierto. RE:UI busca modernizar las herramientas internas; RE:Log reorganiza los registros del motor; y RE:Flows permitirá trabajar mediante programación visual antes de traducir esas instrucciones a código. También habrá cambios en RE:Runtime y una nueva capa RE:C++ para acelerar la ejecución.

La conferencia incluso incluyó una charla específica sobre “IA autónoma” capaz de jugar para realizar QA, además de REAssistAI, una herramienta basada en modelos de lenguaje destinada a consultar alrededor de una década de conocimiento técnico acumulado por Capcom.

La parte polémica está en lo que pueda venir después

La industria lleva años intentando averiguar hasta dónde puede automatizar el desarrollo sin cruzar una línea que jugadores y trabajadores consideran especialmente sensible.

Capcom, por ahora, está haciendo una distinción importante: usar IA dentro del proceso no equivale necesariamente a publicar contenido generado por IA. La compañía ha señalado que no pretende introducir directamente assets generativos en sus juegos, mientras explora aplicaciones internas para programación, QA y producción.

Eso no elimina el debate. Lo desplaza. Porque si REX funciona como Capcom imagina, la IA podría no diseñar al próximo protagonista de Resident Evil, pero sí participar en las herramientas, el código, las pruebas y buena parte de la maquinaria invisible que permite que ese personaje exista. Y quizá esa sea una transformación bastante más profunda que generar una imagen.

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