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Tecnología

China creó una batería de sodio que se carga en 4 minutos, aguantó 6.000 horas sin fallos y conserva el 90% de capacidad tras 2.000 ciclos: el electrolito que resolvió los problemas del sector

Un equipo de la Universidad del Sureste, HiNa Battery Technology y la Universidad de Yangzhou desarrolló un electrolito cuasi-sólido de doble mediador que resuelve los dos obstáculos históricos de las baterías de sodio: la conducción lenta y el crecimiento de dendritas. En pruebas, el sistema operó 6.000 horas sin fallos, cargó completamente en 4 minutos y conservó el 90% de capacidad después de 2.000 ciclos a alta tasa
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Las baterías de sodio llevan años siendo la alternativa más prometedora al litio sobre el papel: el sodio es enormemente más abundante, está literalmente en el océano, es barato y no depende de las cadenas de suministro frágiles y geopolíticamente complicadas del litio y el cobalto. El problema es que siempre hubo un «pero»: conducción iónica lenta y un fenómeno llamado crecimiento de dendritas, estructuras ramificadas que se forman en el ánodo y eventualmente provocan cortocircuitos. Un equipo de investigadores chinos publicó resultados que sugieren haber resuelto los dos problemas simultáneamente.

El electrolito de doble mediador: estaño y oxalato borato trabajando juntos

Cubo De Estaño
Un cubo de estaño © Por Carsten Niehaus – taken myself, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=832223

El equipo de la Universidad del Sureste, en colaboración con HiNa Battery Technology y la Universidad de Yangzhou, diseñó un electrolito cuasi-sólido de doble mediador que combina dos tipos de componentes con funciones complementarias. Los aniones DFOB, de oxalato borato difluoro, debilitan las interacciones entre los iones de sodio y la red polimérica del electrolito, liberando más iones para que se muevan con mayor libertad. Las simulaciones muestran velocidades de difusión del sodio hasta seis veces superiores a las de electrolitos líquidos convencionales.

Los iones de estaño, la segunda parte de la fórmula, contribuyen a formar una interfaz estable entre el electrolito y el ánodo que favorece un reparto uniforme del metal de sodio, evitando la formación de las dendritas problemáticas. En el cátodo, los DFOB generan una capa protectora delgada pero resistente que reduce la degradación del electrolito. El resultado combinado es un número de transferencia de iones de sodio de 0,94, muy superior al rango habitual de 0,4 a 0,7 en electrolitos cuasi-sólidos convencionales, con una conductividad iónica de 1,3 mS cm⁻¹.

Los resultados: 6.000 horas sin dendritas, carga en 4 minutos y 2.000 ciclos

Tal como reporta Autonoción en su cobertura del trabajo, las pruebas de laboratorio fueron excepcionales en tres métricas críticas. En celdas simétricas de sodio, el sistema operó durante 6.000 horas seguidas sin fallos por dendritas, el problema que había frenado el desarrollo práctico de las baterías de sodio metálico. Cuando se combinó con cátodos de fosfato de vanadio sódico, la batería cargó completamente en aproximadamente cuatro minutos, una velocidad que ninguna batería de litio actual puede igualar en términos de tiempo absoluto. Y tras 2.000 ciclos a una tasa elevada de 3C, conservó el 90% de su capacidad inicial.

Más allá del laboratorio: celdas que se doblan y cargan un smartphone

Los investigadores no se limitaron a demostrar el rendimiento en celdas de tipo moneda, el formato estándar de los estudios de laboratorio. Fabricaron celdas pouch sin presión adicional que siguieron funcionando correctamente incluso después de ser dobladas repetidamente, y demostraron que podían alimentar un smartphone. También mostraron buen comportamiento con cargas altas y con diferentes químicas de cátodo, lo que sugiere que el electrolito es compatible con distintas configuraciones de batería.

Por qué el sodio importa: precio, disponibilidad y cadena de suministro

El litio se concentra en pocos países, su extracción es costosa y ambientalmente cuestionada, y su precio ha sido volátil. El sodio, el cuarto elemento más abundante de la Tierra, está disponible en cantidades prácticamente ilimitadas en el océano y en depósitos minerales distribuidos globalmente. Si las baterías de sodio alcanzan un rendimiento comparable al litio, el impacto sobre el costo de los vehículos eléctricos y del almacenamiento de energía a gran escala sería directo: menos dependencia geopolítica y precios estructuralmente más bajos. Este estudio no prueba que eso ya ocurrió, pero elimina dos de los obstáculos técnicos más importantes que frenaban ese escenario.

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