Marte comienza siendo poco más que una fina media luna iluminada en mitad de la oscuridad. Después crece, ocupa buena parte de la imagen y termina revelando cráteres, llanuras volcánicas, marcas excavadas por el viento y el enorme casquete helado del polo sur. No es una animación ni una grabación continua, sino una secuencia temporal construida con fotografías tomadas por la sonda Psyche durante aproximadamente un mes.
La NASA publicó el vídeo después de analizar los datos recogidos en el sobrevuelo del 15 de mayo de 2026. Aquel día, la nave pasó a 4.609 kilómetros de la superficie marciana y utilizó la gravedad del planeta para aumentar su velocidad y cambiar ligeramente la inclinación de su trayectoria. La maniobra la dejó apuntando directamente hacia el asteroide metálico Psyche, al que llegará durante el verano boreal de 2029.
El encuentro también sirvió para poner a prueba prácticamente todos los instrumentos científicos. Marte se convirtió durante unas horas en un sustituto gigantesco del asteroide: un objeto conocido con el que comprobar si cámaras, magnetómetros y espectrómetros respondían como esperaban los investigadores.
Marte pasó de ser una media luna diminuta a llenar por completo las cámaras

Las dos cámaras idénticas de Psyche comenzaron a fotografiar el planeta a principios de mayo, cuando la nave todavía se encontraba a millones de kilómetros. Debido al ángulo desde el que se aproximaba, Marte aparecía como un creciente muy fino, parecido a la Luna cuando está cerca de su fase nueva.
El borde iluminado resultó algo más extenso de lo previsto. La explicación se encuentra en la atmósfera marciana, donde el polvo dispersó la luz solar y permitió que las cámaras detectaran brillo alrededor de una parte mayor del disco. Conforme la distancia se redujo, el creciente fue aumentando hasta convertirse en un planeta casi completo.
Durante el momento de máxima aproximación, las cámaras captaron miles de imágenes y resolvieron detalles de la superficie con una escala cercana a un kilómetro por píxel en algunas regiones. La secuencia muestra el cráter Huygens (una enorme estructura de doble anillo), las tierras altas del hemisferio sur y largas marcas producidas por el viento alrededor de cráteres de Syrtis Major.
También aparece el casquete polar sur, una estructura rica en hielo de agua que supera los 700 kilómetros de diámetro. Algunas de estas perspectivas son poco habituales porque Psyche no siguió las órbitas de las sondas que estudian Marte de forma permanente: atravesó rápidamente el sistema desde un ángulo diseñado para continuar hacia el cinturón de asteroides.
Fobos y Deimos fueron el ensayo para buscar lunas que todavía nadie conoce

Las fotografías no se limitaron a Marte. El equipo consiguió identificar a Fobos y Deimos desde una gran distancia, una prueba especialmente importante para la etapa final de la misión.
Cuando Psyche llegue al asteroide del mismo nombre, sus cámaras buscarán pequeñas lunas o fragmentos que puedan encontrarse orbitándolo. Detectar estos objetos será científicamente útil, pero también permitirá conocer mejor el entorno antes de que la nave comience a descender hacia órbitas cada vez más próximas.
El magnetómetro completó su propio ensayo general. Al acercarse al planeta, registró un intenso aumento del campo magnético en la región de choque de proa, el lugar donde el viento solar se encuentra con el entorno magnético marciano. Fue la primera señal asociada a un cuerpo celeste detectada por el instrumento desde el lanzamiento de la misión en octubre de 2023.
Por su parte, el espectrómetro de neutrones observó un incremento de partículas cercano al previsto. La nave estaba demasiado lejos para detectar correctamente los rayos gamma procedentes de Marte, pero los resultados confirmaron que el sistema podrá analizar las emisiones del asteroide y ayudar a determinar qué elementos químicos forman su superficie.
El famoso precio del asteroide es una fantasía económica: la NASA busca algo mucho más valioso
Psyche suele aparecer descrito como “el asteroide de los 10.000 billones de dólares” debido a cálculos teóricos basados en la posible cantidad de hierro, níquel y otros metales que contiene. Sin embargo, esa cifra no representa un precio real, no contempla los costes de extracción y transporte y tampoco forma parte de los objetivos de la misión.
La NASA no viaja hasta allí para explotar una mina espacial. Quiere descubrir si el objeto, de unos 280 kilómetros en su parte más ancha, podría ser una porción del núcleo de un planetesimal: uno de los pequeños mundos que intentaron convertirse en planeta durante la formación del sistema solar, pero quedaron destruidos o incompletos.
Al estudiar su composición, relieve y posible campo magnético residual, los investigadores esperan observar directamente materiales semejantes a los que se encuentran enterrados bajo miles de kilómetros de roca en el interior de la Tierra. La misión entrará en órbita a finales de julio de 2029 y dedicará alrededor de dos años a cartografiar la superficie desde distintas alturas.
Antes de alcanzar ese mundo metálico, Marte le regaló a Psyche un impulso de unos 1.600 kilómetros por hora y modificó en aproximadamente un grado su plano orbital sin consumir combustible. La sonda devolvió el favor transformando la maniobra en una película poco frecuente del planeta rojo.
El vídeo parece un desvío espectacular dentro de la misión, pero en realidad forma parte del camino. Psyche no solo fotografió Marte mientras pasaba: utilizó un planeta entero para practicar cómo estudiar un lugar que continúa siendo, incluso para la astronomía moderna, casi completamente desconocido.