A simple vista parece más un pequeño termo que una aeronave militar. Su cuerpo es cilíndrico, los rotores permanecen plegados mientras no está volando y todo el conjunto pesa menos de un kilogramo. Sin embargo, detrás de ese diseño extraño se esconde uno de los experimentos más llamativos de China para llevar drones de reconocimiento y ataque directamente hasta las unidades de infantería.
El aparato fue mostrado por medios estatales chinos como parte del esfuerzo del Ejército Popular de Liberación por avanzar hacia lo que denomina una guerra cada vez más “inteligente”. Su pequeño tamaño le permite transportar sensores para reconocimiento y, según la información difundida, también puede equiparse con hasta tres granadas para misiones de ataque.
La combinación resulta especialmente significativa porque el dron no necesita despegar necesariamente desde el suelo. Su diseño permite introducirlo en un lanzagranadas de 35 milímetros, desde el que puede ser proyectado antes de desplegar sus rotores y comenzar a volar. El sistema busca reducir el tiempo necesario para ponerlo en el aire y ampliar la distancia desde la que puede comenzar una misión.
Dos rotores permiten que cargue mucho más de lo que pesa
Una de sus características más particulares está en la propulsión. En lugar de los cuatro brazos habituales de un cuadricóptero, utiliza dos rotores coaxiales que giran en sentidos opuestos alrededor de un mismo eje.

– Youtube.
Esta configuración permite construir un aparato mucho más estrecho y facilita que las hélices puedan plegarse alrededor del cuerpo cuando se transporta. Según los datos difundidos sobre el prototipo, el diseño consigue además una relación entre carga útil y peso inusualmente elevada: sería capaz de transportar una carga equivalente aproximadamente al doble de su propia masa.
Los compartimentos son modulares, por lo que el mismo aparato puede configurarse para tareas diferentes. Una cámara permite transmitir imágenes del terreno y localizar posiciones, mientras otras configuraciones admiten pequeñas cargas destinadas a misiones ofensivas.
Su tamaño también abre otra posibilidad particularmente relevante para operaciones urbanas: desplazarse por espacios donde un dron convencional resulta demasiado voluminoso, incluidos determinados interiores de edificios.
La inteligencia artificial es una de las partes más importantes
El aparato incorpora un procesador neuronal destinado a ejecutar funciones de inteligencia artificial. Entre ellas se encuentra el reconocimiento de objetivos y la posibilidad de facilitar que un único operador gestione simultáneamente varios drones, reduciendo la cantidad de pilotos necesarios para desplegar un grupo completo.
Aquí, sin embargo, conviene distinguir entre las capacidades demostradas y las interpretaciones más extremas que han circulado sobre el proyecto.
Algunas publicaciones han descrito al dispositivo como un arma completamente autónoma capaz de localizar y atacar objetivos sin intervención humana. La información disponible públicamente no permite establecer con la misma claridad que el prototipo actual tenga libertad completa para tomar una decisión letal.
De hecho, South China Morning Post, citando medios militares chinos, describió el desarrollo como parte de una evolución que eventualmente conduciría hacia sistemas de combate autónomos, lo que sugiere que esa transición todavía está en desarrollo.
China's new <1kg micro drone, grenade-sized with the highest UAV payload coefficient, gives infantry stealthy surveillance.
– Relays real-time HD intel on enemy troops & weapons.
– Can carry weapons and up to three grenades.https://t.co/hMoMuPnYcu— Rohan Paul (@rohanpaul_ai) April 21, 2025
Ucrania está cambiando rápidamente la forma de diseñar drones militares
El concepto encaja con una transformación que se ha acelerado durante la guerra de Ucrania. Los pequeños drones baratos han demostrado que pueden realizar tareas que anteriormente exigían sistemas militares considerablemente más caros, desde reconocimiento hasta ataques contra posiciones y vehículos.
Al mismo tiempo, la guerra electrónica ha provocado una carrera constante entre drones y sistemas destinados a bloquear sus comunicaciones. Eso está impulsando soluciones que dependen menos de un enlace continuo con el piloto y que incorporan cada vez más procesamiento directamente dentro de la aeronave.
China parece estar siguiendo exactamente ese camino. El Ejército Popular de Liberación ha descrito la integración de inteligencia artificial y sistemas no tripulados como una pieza importante de su futura estrategia militar, mientras desarrolla plataformas capaces de operar de manera cada vez más coordinada.
Este pequeño cilindro volador todavía no demuestra que los llamados sistemas de armas letales autónomas hayan llegado plenamente al campo de batalla chino. Pero sí muestra hacia dónde se dirige la tecnología: drones cada vez más pequeños, fáciles de transportar y capaces de asumir por sí mismos una parte creciente de las tareas que hasta ahora dependían de un operador humano.