Pocas veces un país se ha volcado con tanto entusiasmo en una tecnología emergente. China lo está haciendo con los robots humanoides: competiciones deportivas, planes quinquenales y fábricas dedicadas. La narrativa oficial habla de “la próxima gran revolución”, pero los detalles técnicos y económicos apuntan a un escenario menos épico. Entre la ambición estatal y la vida diaria todavía hay un hueco por llenar.
La estrategia nacional y sus cifras descomunales

Desde 2021, la robótica humanoide es prioridad de Estado en China. El plan quinquenal marcó un crecimiento del 20% anual con un fondo de 140.000 millones de dólares para startups tecnológicas. Este año esperan fabricar más de 10.000 unidades, con ciudades como Shanghai y Shenzhen convertidas en polos de inversión. El mensaje es claro: Pekín quiere liderar lo que considera la nueva revolución tras los smartphones y los coches eléctricos.
El espectáculo de los Juegos Olímpicos de robots
El mes pasado, Pekín fue escenario de los primeros “Juegos Olímpicos” de robots humanoides. Hubo carreras, exhibiciones industriales y récords llamativos, como el del H1 de Unitree, que completó 1.500 metros en 6 minutos y 34 segundos, superando incluso al Atlas de Boston Dynamics. La puesta en escena fue impecable, pero lo que pocos destacaron es que las máquinas no actuaban solas: estaban controladas por operadores humanos.
Unitree wins the gold medal for the 1500m run at the World Humanoid Robot Games, setting a world record time of 6 minutes and 34 seconds.
The current men's world record is 3:26. pic.twitter.com/q2VThR9n5E
— The Humanoid Hub (@TheHumanoidHub) August 15, 2025
Autonomía y seguridad: el verdadero muro
Más allá de las cifras, persisten los problemas básicos. Un humanoide como Digit de Agility necesita recargar nueve minutos tras cada hora y media de uso, y en la práctica debe detenerse mucho antes para evitar quedarse sin batería. La seguridad tampoco está resuelta: un robot bípedo de decenas de kilos desplomándose supone un riesgo considerable. Y la fiabilidad exigida por la industria (99,99%) está aún muy lejos de alcanzarse.
La incómoda pregunta del mercado

Las predicciones hablan de 18.000 unidades vendidas en 2025 y hasta mil millones de robots en 2050, con un mercado de 5 billones de dólares. Pero hoy la realidad es otra: apenas existen despliegues comerciales más allá de pruebas piloto. No hay todavía aplicaciones que justifiquen el despliegue masivo, lo que convierte el boom en una apuesta a futuro más que en una realidad tangible.
Entre la visión y el hype
Mientras firmas chinas como Xiaomi y Honor se suman al sector con estrategias a largo plazo, en Europa Neura Robotics promete lanzar en 2026 a 4NE1, un robot doméstico de 60.000 euros. Para algunos, será “el iPhone de la robótica”. Para otros, como la experta Melonee Wise, la inteligencia artificial actual no es lo bastante robusta para sostener el mercado. China apuesta fuerte, pero aún queda por ver si los humanoides son el futuro o solo un espectáculo pasajero.