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Imagen: Jerzy Strzelecki (GNU Free Documentation License)

Durante un año, un equipo de investigadores de Nueva Zelanda había guardado excrementos de focas leopardo en congeladores para su análisis 12 meses después. La sorpresa de este equipo fue mayúscula a la hora de descongelar las “piezas”: encontraron una memoria USB en el interior.

Como han divulgado a través de las redes sociales, el dispositivo USB contiene fotos personales de unas vacaciones en la isla sur de Nueva Zelanda, Porpoise Bay, junto al siguiente vídeo donde se aprecia a una hembra león marino y su bebé jugueteando en aguas poco profundas:

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Según ha explicado el Instituto Nacional de Investigación del Agua y la Atmósfera (NIWA) en su página web:

Oculto en el fondo del excremento se encontraba una memoria USB. El dispositivo estaba en buenas condiciones considerando de dónde venía, así que lo dejamos secar durante unas semanas. Ahora mismo la única pista sobre a quién podría pertenecer es la punta de un kayak azul.

Al parecer, la muestra del excremento donde se encontró se recolectó en noviembre de 2017 en la playa Oreti de Invercargill. [ABC]

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