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El humo, ceniza y partículas volcánicas se elevan en el cielo sobre la Isla White.
Foto: AP Images.

La Isla White (también conocida como Isla Whakaari) es el hogar del volcán más activo de Nueva Zelanda. Y el día lunes 9 de diciembre, el volcán estalló mientras turistas estaban de visita en la isla. Los informes policiales ahora indican que “no hay signos de vida” en el lugar.

El volcán se encuentra al noreste de la Isla Norte de Nueva Zelanda, en la Bahía de Plenty. A pesar de experimentar erupciones regulares, siendo la más reciente en 2016, el volcán ha sido una importante atracción turística para la nación, donde los visitantes llegan en helicóptero o en barco para ver el volcán activo en todo su esplendor. Desafortunadamente, unas 50 personas estaban en la isla cuando el volcán disparó una columna de cenizas a unos 3,6 kilómetros de altura en el aire. El primer ministro australiano, Scott Morrison, ha confirmado que 24 de los que se encontraban en la isla en el momento de la erupción son australianos.

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Hasta ahora ha sido confirmada la muerte de cinco personas, y se desconoce el estado del resto. Si bien hasta el momento no ha habido indicios de que alguien haya sobrevivido a la erupción, las autoridades aún no han tenido la oportunidad de evaluar adecuadamente la situación. Al momento de escribir estas líneas todavía es temprano en la mañana en Nueva Zelanda, por lo que el plan es investigar adecuadamente una vez que la luz del sol sea favorable.

Sin embargo, muchos se hacen la siguiente pregunta: ¿por qué se permitió a las personas estar tan cerca de un volcán activo en primer lugar? Esta erupción fue un “evento impulsivo y de corta duración”, según explica GeoNet, la fuente de riesgo geológico para Nueva Zelanda, en su web. La agencia lo calificó como una erupción volcánica menor. Eso significa que la erupción solo afectó la zona de ventilación del volcán.

En esta imagen se pueden ver a los turistas caminando en los alrededores del cráter apenas 20 minutos antes de la erupción.
Foto: AP Images.

Lo que puso en peligro a las personas no fue la erupción en sí, sino su proximidad al respiradero. En la Isla White , los visitantes pueden caminar en el cráter, aunque deben usar máscaras de gas para protegerse del dióxido de azufre que emana de los respiraderos. Este gas tóxico es una gran amenaza para la vida durante las erupciones, y este acontecimiento en Nueva Zelanda es la más reciente prueba de su peligro.

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Los investigadores están trabajando para mejorar los sistemas de alerta volcánica para que las personas tengan más tiempo para salir del peligro (o no acercarse, en primer lugar). Las advertencias más anticipadas son cruciales, y las erupciones recientes muestran por qué. El año pasado, decenas de personas murieron en Guatemala después de la erupción del Volcán de Fuego. En Hawái, el año pasado brotó lava del volcán Kilauea durante meses. Fue la erupción más grande del volcán en siglos y destruyó cientos de hogares, además de haber causado daños por cientos de millones de dólares.

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