Saltar al contenido
Ciencia

Científicos descubren que los primeros ancestros de la vida compleja podrían haber usado oxígeno

Un nuevo estudio pone en duda una de las ideas más aceptadas sobre el origen de la vida compleja. A partir de evidencia inesperada, los científicos proponen un escenario distinto que podría redefinir cómo surgieron las primeras células capaces de evolucionar hasta formas más avanzadas.
Por

Tiempo de lectura 3 minutos

Comentarios (2)

Durante décadas, la ciencia creyó tener una explicación relativamente sólida sobre cómo surgió la vida compleja en la Tierra. Sin embargo, nuevos hallazgos están empezando a cuestionar esas certezas. Un reciente estudio abre la puerta a una interpretación distinta sobre nuestros orígenes, sugiriendo que ciertos procesos fundamentales pudieron haber ocurrido en condiciones muy diferentes a las que imaginábamos.

El enigma del origen de la vida vuelve a reabrirse

La pregunta sobre cómo comenzó la vida en la Tierra ha fascinado tanto a científicos como a pensadores durante siglos. Desde teorías religiosas hasta explicaciones basadas en fenómenos como el Big Bang, el debate ha sido constante y aún está lejos de resolverse por completo.

Uno de los mayores avances en este campo llegó con Charles Darwin, quien propuso la teoría de la evolución como una forma de explicar los cambios biológicos a lo largo del tiempo. No obstante, aunque esta teoría logró describir cómo evolucionan las especies, no resolvió del todo cómo surgieron las primeras formas de vida compleja.

Con el paso de los años, la comunidad científica ha intentado reconstruir este proceso, analizando tanto organismos actuales como registros del pasado. Pero cada respuesta ha traído consigo nuevas preguntas, especialmente en torno a las primeras células capaces de dar origen a plantas, animales y hongos.

Diseño Sin Título (80)
©Komsan Loonprom – shutterstock

Las células que sostienen toda forma de vida

En el centro de este misterio se encuentran dos tipos fundamentales de células: las eucariotas y las procariotas. Las primeras poseen estructuras internas complejas, como un núcleo definido y mitocondrias, responsables de generar energía. Las segundas, en cambio, carecen de estas estructuras, lo que les permite adaptarse rápidamente a distintos entornos.

Las células eucariotas conforman prácticamente toda la vida visible, mientras que las procariotas incluyen bacterias y arqueas, organismos microscópicos que han existido durante miles de millones de años.

Durante mucho tiempo, la teoría dominante sostuvo que la vida compleja surgió cuando una célula arquea incorporó una bacteria en su interior. Con el tiempo, esa bacteria evolucionó hasta convertirse en la mitocondria, dando lugar a una nueva forma de organización celular mucho más eficiente.

Una nueva pista cambia el escenario

Un estudio reciente de la Universidad de Texas en Austin propone un giro inesperado en esta historia. Tradicionalmente, se pensaba que las arqueas del grupo Asgard (consideradas las más cercanas a los ancestros de las células complejas) vivían en ambientes pobres en oxígeno.
Sin embargo, los nuevos datos sugieren algo distinto: estas arqueas no solo toleraban el oxígeno, sino que podrían haberlo utilizado de manera habitual.

El investigador Brett Baker, líder del estudio, explicó que este hallazgo aporta nuevas pistas sobre el estilo de vida de los primeros organismos que dieron origen a la vida compleja. Según su equipo, es posible que estos ancestros ya contaran con mecanismos para aprovechar el oxígeno, algo que cambiaría significativamente el modelo aceptado hasta ahora.

Lo que revelan los datos científicos

Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron sedimentos de aguas poco profundas, buscando entornos que pudieran reflejar las condiciones en las que surgieron las primeras células eucariotas.

La investigadora Kathryn Appler destacó que el trabajo permitió ampliar considerablemente el conocimiento sobre estos organismos. Gracias a un extenso proceso de secuenciación genética, el equipo logró casi duplicar la cantidad de genomas conocidos de arqueas relacionadas con el origen de la vida compleja.

Los resultados mostraron que, aunque muchas arqueas actuales viven en ambientes sin oxígeno, las más cercanas evolutivamente a las eucariotas se encuentran en zonas donde este elemento está presente, como sedimentos costeros o en la columna de agua.

Además, estas arqueas poseen rutas metabólicas que utilizan oxígeno, lo que refuerza la hipótesis de que los primeros ancestros de la vida compleja también contaban con estas capacidades.

Este descubrimiento no solo redefine las condiciones en las que pudo surgir la vida tal como la conocemos, sino que también plantea nuevas preguntas sobre la evolución temprana y los factores que hicieron posible la aparición de organismos más complejos.

En un campo donde cada respuesta abre nuevas incógnitas, este hallazgo sugiere que aún estamos lejos de comprender completamente nuestros propios orígenes.

 

[Fuente: La Nación]

Compartir esta historia

Artículos relacionados