El misterio de las dunas marcianas
Durante décadas, las imágenes captadas por sondas orbitales mostraron surcos sinuosos y canales estrechos en el hemisferio sur de Marte, lo que llevó a pensar que podrían haberse formado por flujos de agua líquida o incluso por actividad biológica antigua.
Sin embargo, una investigación dirigida por la geocientífica Lonneke Roelofs, de la Universidad de Utrecht, acaba de demostrar que la explicación es mucho más simple y exótica: el hielo de dióxido de carbono (CO₂) actúa como un “motor natural” que excava la arena.
El estudio, publicado en Geophysical Research Letters, recreó las condiciones marcianas dentro de una cámara de simulación de la Open University (Reino Unido). Allí, los científicos observaron cómo bloques de hielo seco se desplazaban cuesta abajo sobre arena simulada y tallaban canales idénticos a los observados en Marte.
¡Sorprendente! Esta es una vista muy detallada de uno de los cráteres de Marte, tomada por la cámara de alta resolución HiRISE. Está instalado en la sonda orbital MRO, que rodea el planeta rojo a una altitud de 250 km.pic.twitter.com/PfVFRUJx0J
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El mecanismo del “gusano de arena” marciano
En invierno, las dunas marcianas se cubren con hasta 70 centímetros de hielo de CO₂. Con la llegada de la primavera, la radiación solar calienta el suelo y provoca la sublimación —el paso directo del hielo al gas— en la base de esos bloques.
La presión del gas atrapado bajo el hielo genera un efecto de propulsión que hace que el bloque “flote” y se deslice cuesta abajo, levantando arena a su paso.
Roelofs lo describe así: “La presión bajo el bloque actúa como un motor; literalmente lo impulsa y le permite excavar su propio canal”.
Cuando el bloque termina su recorrido y se detiene en la base de la duna, la sublimación continúa hasta que el hielo desaparece por completo, dejando un cráter circular, una de las huellas más típicas detectadas por las cámaras orbitales.
El experimento que resolvió el enigma
Roelofs y su colega Simone Visschers probaron distintos ángulos de pendiente y tamaños de bloques dentro de la “Mars Chamber”.
Al alcanzar la inclinación adecuada, el bloque de hielo seco comenzó a moverse y excavar canales casi idénticos a los observados en imágenes reales del planeta.
El resultado descartó la necesidad de agua líquida o microorganismos, explicando el fenómeno únicamente por el ciclo estacional del CO₂ y la radiación solar.
🗻 Hay un enorme cráter en el polo norte de Marte lleno de agua congelada de 2 km de profundidad.
📷 Foto en órbita por Mars Express / ESA. pic.twitter.com/PdrxIdoLEc
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El trabajo —titulado Sliding and Burrowing Blocks of CO₂ Create Sinuous Linear Dune Gullies on Martian Dunes by Explosive Sublimation-Induced Particle Transport— confirma que el paisaje marciano se moldea por procesos activos de hielo y gas, no por agua reciente.
Implicaciones para la geología planetaria
Comprender estos mecanismos ayuda a los científicos a reinterpretar el pasado climático de Marte y a mejorar la comparación con la Tierra.
“Estudiar cómo se forman estos paisajes bajo condiciones extremas nos permite ampliar los modelos geológicos que usamos para nuestro propio planeta”, señaló Roelofs.
El hallazgo redefine una vieja pregunta sobre Marte: si bien el planeta pudo haber tenido agua líquida en su pasado remoto, las formaciones actuales son obra del hielo seco, no del agua. Y con ello, la búsqueda de vida marciana deberá seguir otros caminos.
Fuente: Infobae.