Foto: AMNH/N. Wong and M. Ellison

Los paleont√≥logos que operan tomograf√≠as computarizadas han revelado la estructura de un cerebro de primates de 20 millones de a√Īos, gracias a un cr√°neo f√≥sil extremadamente bien conservado.

Comprender la evolución de nuestros cerebros humanos extremadamente complejos no es fácil, y no hay cerebros antiguos simplemente sentados en la tierra para compararlos. En cambio, los investigadores deben buscar indirectamente evidencia de formas cerebrales, en función de la forma en que los cerebros dejan huellas en los cráneos. Eso es lo que hace que este descubrimiento sea emocionante: es una muestra de cómo eran los cerebros de los primates mucho antes de que los humanos evolucionaran.

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‚ÄúEs bastante notable‚ÄĚ, dijo a Gizmodo John Flynn, uno de los autores del estudio y curador de mam√≠feros f√≥siles en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. ‚ÄúIntent√°bamos convencernos de que era cualquier cosa menos un primate, pero mostraba un √°rea bulbosa donde deber√≠a estar el cerebro ... La limpieza y el posterior an√°lisis de tomograf√≠a computarizada reforzaron eso y la importancia del hallazgo‚ÄĚ.

La rama antropoide del √°rbol evolutivo se divide en dos grupos: los monos del Nuevo Mundo, llamados platyrrhines, y los monos y grandes simios del Viejo Mundo (incluidos los humanos), llamados catarrhines. Los cient√≠ficos creen que la divisi√≥n ocurri√≥ hace al menos 36 millones de a√Īos. El cr√°neo f√≥sil estudiado pertenece a uno de los primeros ornitorrincos conservados llamado Chilecebus carrascoensis, quiz√°s uno de los primeros ornitorrincos en separarse del ancestro com√ļn del grupo, seg√ļn el art√≠culo publicado en Science Advances. La criatura habr√≠a sido similar en tama√Īo a un tit√≠ o tit√≠ moderno, pero con un cerebro m√°s peque√Īo.¬†

Los investigadores, liderados por Xijun Ni en la Academia de Ciencias de China, midieron el f√≥sil con rayos X, lo que les permiti√≥ diferenciar entre hueso y roca en la muestra. Combinaron los escaneos en una imagen 3D, que muestra la estructura del cerebro impresa en el hueso fosilizado. Estimaron que un cerebro as√≠ pesar√≠a alrededor de 8 gramos. Tambi√©n pudieron estimar el tama√Īo del bulbo olfativo del mono (la regi√≥n del cerebro responsable del procesamiento de los olores) y la forma del canal √≥ptico y el nervio √≥ptico. El cerebro tambi√©n ten√≠a algunos pliegues sorprendentemente complicados, dijo Flynn.

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Las proporciones cerebrales de C. carrascoensis ofrecen informaci√≥n sobre la historia de la evoluci√≥n cerebral y los primates. El bulbo olfatorio era sorprendentemente peque√Īo, pero no se correspond√≠a con componentes √≥pticos m√°s complejos o m√°s grandes para compensarlo. Esto les dice a los investigadores que los cerebros de los primates probablemente no evolucionan como una unidad completa, pero los cambios ocurren poco a poco.

Aunque este es un esp√©cimen emocionante, todav√≠a estamos hablando de algo que tiene millones de a√Īos y que se ha resistido con el tiempo. Se necesitar√°n m√°s f√≥siles de m√°s especies para comprender la imagen completa. Aun as√≠, estos esc√°neres de casos cerebrales son herramientas importantes para reconstruir el √°rbol geneal√≥gico de los primates m√°s all√° de lo que pueden ofrecer los esc√°neres cerebrales de monos vivos. Nuevas exploraciones como la presentada pueden decirnos qu√© caracter√≠sticas se perdieron en la evoluci√≥n, cu√°les derivan de un antepasado com√ļn y cu√°les evolucionaron independientemente entre los diferentes grupos. Por ejemplo, los √ļltimos platyrrhines, como los tit√≠es y los tit√≠, parecen tener menos plegamiento cerebral que C. carrascoensis, dijo Flynn.

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El equipo espera continuar analizando la estructura de este caso cerebral en una resolución más alta.