Científicos revelan la estructura cerebral de un mono de hace 20 millones de años

Ryan F. Mandelbaum
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Foto: AMNH/N. Wong and M. Ellison

Los paleontólogos que operan tomografías computarizadas han revelado la estructura de un cerebro de primates de 20 millones de años, gracias a un cráneo fósil extremadamente bien conservado.

Comprender la evolución de nuestros cerebros humanos extremadamente complejos no es fácil, y no hay cerebros antiguos simplemente sentados en la tierra para compararlos. En cambio, los investigadores deben buscar indirectamente evidencia de formas cerebrales, en función de la forma en que los cerebros dejan huellas en los cráneos. Eso es lo que hace que este descubrimiento sea emocionante: es una muestra de cómo eran los cerebros de los primates mucho antes de que los humanos evolucionaran.

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“Es bastante notable”, dijo a Gizmodo John Flynn, uno de los autores del estudio y curador de mamíferos fósiles en el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York. “Intentábamos convencernos de que era cualquier cosa menos un primate, pero mostraba un área bulbosa donde debería estar el cerebro ... La limpieza y el posterior análisis de tomografía computarizada reforzaron eso y la importancia del hallazgo”.

La rama antropoide del árbol evolutivo se divide en dos grupos: los monos del Nuevo Mundo, llamados platyrrhines, y los monos y grandes simios del Viejo Mundo (incluidos los humanos), llamados catarrhines. Los científicos creen que la división ocurrió hace al menos 36 millones de años. El cráneo fósil estudiado pertenece a uno de los primeros ornitorrincos conservados llamado Chilecebus carrascoensis, quizás uno de los primeros ornitorrincos en separarse del ancestro común del grupo, según el artículo publicado en Science Advances. La criatura habría sido similar en tamaño a un tití o tití moderno, pero con un cerebro más pequeño. 

Los investigadores, liderados por Xijun Ni en la Academia de Ciencias de China, midieron el fósil con rayos X, lo que les permitió diferenciar entre hueso y roca en la muestra. Combinaron los escaneos en una imagen 3D, que muestra la estructura del cerebro impresa en el hueso fosilizado. Estimaron que un cerebro así pesaría alrededor de 8 gramos. También pudieron estimar el tamaño del bulbo olfativo del mono (la región del cerebro responsable del procesamiento de los olores) y la forma del canal óptico y el nervio óptico. El cerebro también tenía algunos pliegues sorprendentemente complicados, dijo Flynn.

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Las proporciones cerebrales de C. carrascoensis ofrecen información sobre la historia de la evolución cerebral y los primates. El bulbo olfatorio era sorprendentemente pequeño, pero no se correspondía con componentes ópticos más complejos o más grandes para compensarlo. Esto les dice a los investigadores que los cerebros de los primates probablemente no evolucionan como una unidad completa, pero los cambios ocurren poco a poco.

Aunque este es un espécimen emocionante, todavía estamos hablando de algo que tiene millones de años y que se ha resistido con el tiempo. Se necesitarán más fósiles de más especies para comprender la imagen completa. Aun así, estos escáneres de casos cerebrales son herramientas importantes para reconstruir el árbol genealógico de los primates más allá de lo que pueden ofrecer los escáneres cerebrales de monos vivos. Nuevas exploraciones como la presentada pueden decirnos qué características se perdieron en la evolución, cuáles derivan de un antepasado común y cuáles evolucionaron independientemente entre los diferentes grupos. Por ejemplo, los últimos platyrrhines, como los titíes y los tití, parecen tener menos plegamiento cerebral que C. carrascoensis, dijo Flynn.

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El equipo espera continuar analizando la estructura de este caso cerebral en una resolución más alta.

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