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Ciencia

Científicos señalan el lugar de España donde neandertales y humanos modernos pudieron cruzarse por primera vez

Un nuevo modelo científico intenta resolver uno de los grandes enigmas de la prehistoria europea: si neandertales y Homo sapiens llegaron a coincidir en la Península Ibérica y dónde pudo ocurrir ese primer contacto.
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La historia humana está llena de encuentros invisibles que cambiaron el rumbo de nuestra especie. Durante miles de años, Europa estuvo habitada por los neandertales, una humanidad distinta que dominaba el continente mucho antes de que aparecieran los primeros Homo sapiens procedentes de África.

Pero existe una pregunta que sigue intrigando a los científicos: cuando los humanos modernos llegaron a la Península Ibérica, ¿los neandertales aún estaban allí? ¿O ambas poblaciones se sucedieron en el tiempo sin llegar a encontrarse?

Un nuevo estudio intenta reconstruir ese momento crítico. Y lo hace utilizando una herramienta poco habitual en arqueología: simulaciones matemáticas capaces de recrear movimientos humanos ocurridos hace decenas de miles de años.

Un modelo científico para reconstruir un encuentro prehistórico

La investigación, publicada en la revista científica PLOS One, propone una forma innovadora de analizar la transición entre el Paleolítico Medio y el Paleolítico Superior, un periodo crucial que tuvo lugar aproximadamente entre 50.000 y 38.000 años atrás.

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© Cortyn – shutterstock

Para entender lo que ocurrió durante esos milenios, el equipo de científicos desarrolló un modelo informático capaz de simular cómo se expandían, retrocedían y sobrevivían las distintas poblaciones humanas en Europa occidental. El sistema tiene en cuenta variables como el clima, la disponibilidad de recursos, el tamaño de las comunidades o las rutas naturales de desplazamiento.

El trabajo fue dirigido por el profesor Yaping Shao, del Instituto de Geofísica y Meteorología de la Universidad de Colonia, junto con el arqueólogo Gerd-Christian Weniger, especialista en prehistoria europea. Ambos forman parte del proyecto interdisciplinar HESCOR, una iniciativa que combina climatología, arqueología y modelización matemática para reconstruir el pasado humano con mayor precisión.

Las simulaciones revelan un patrón bastante claro. A medida que los Homo sapiens avanzaban desde el sur de Francia hacia la Península Ibérica, los neandertales parecían retirarse progresivamente hacia zonas más protegidas, muchas de ellas cerca de la costa. En la mayoría de los escenarios, ambos grupos apenas coinciden en el tiempo.

Sin embargo, en algunos casos concretos el modelo detecta un breve solapamiento geográfico. Y cuando eso ocurre, el punto de contacto aparece repetidamente en una misma zona del mapa.

Una región concreta donde el encuentro pudo ocurrir

Según las simulaciones, el lugar con más probabilidades de haber sido escenario del primer contacto entre ambas especies se encuentra en el norte de la Península Ibérica, con especial concentración en su sector noroeste.

Ese territorio reúne dos condiciones que aumentan las probabilidades de coincidencia. Por un lado, los humanos modernos habrían llegado relativamente pronto siguiendo la llamada cornisa cantábrica, una ruta natural que conecta el sur de Francia con el norte de España. Por otro, algunos grupos de neandertales habrían resistido allí más tiempo que en otras regiones europeas.

En ese contexto específico, el modelo permite imaginar un escenario breve pero significativo: pequeñas comunidades de ambas especies coexistiendo durante un periodo limitado antes de que los neandertales desaparecieran definitivamente.

Las probabilidades, no obstante, son muy bajas. Solo alrededor del 1 % de las simulaciones generaron situaciones en las que ambas poblaciones se cruzaban realmente. Pero cuando ese encuentro se produce dentro del modelo, deja una señal clara: entre el 2 % y el 6 % de la población simulada termina mostrando rasgos genéticos compartidos.

Ese resultado coincide con lo que hoy sabemos gracias al ADN antiguo: la mayoría de los humanos actuales fuera de África conservan un pequeño porcentaje de genes neandertales.

Los investigadores subrayan que el modelo no demuestra que el encuentro haya ocurrido exactamente allí. Lo que hace es señalar una región donde las condiciones lo hacen plausible y donde futuras excavaciones arqueológicas podrían encontrar nuevas pistas.

El papel del clima en la desaparición neandertal

El estudio también arroja luz sobre otra cuestión fundamental: por qué los neandertales desaparecieron. Durante décadas, una de las teorías más populares sugería que los humanos modernos simplemente los reemplazaron. Sin embargo, los resultados de esta investigación muestran una historia más compleja.

Forasteros y vulnerables: así seleccionaban los neandertales a sus víctimas de canibalismo
© CRCpaleos – X

El clima parece haber jugado un papel decisivo. Durante el periodo estudiado ocurrieron varios episodios extremos conocidos como eventos Heinrich, fases de enfriamiento intenso que alteraron profundamente los ecosistemas europeos. En esos momentos, la disponibilidad de alimentos disminuía drásticamente. Las poblaciones pequeñas, como muchas comunidades neandertales, se volvían especialmente vulnerables a estos cambios.

El modelo muestra que los neandertales podían resistir mientras mantuvieran poblaciones relativamente estables y redes sociales activas. Pero cuando el número de individuos caía demasiado, cualquier perturbación climática podía desencadenar un declive irreversible.En ese contexto frágil, la llegada de los humanos modernos no sería necesariamente la causa directa de su desaparición, sino un factor adicional que aumentó la presión sobre comunidades ya debilitadas.

Expansión ibérica del ser humano

El estudio también identifica posibles rutas interiores de expansión humana dentro de la península. Una de ellas seguiría el valle del Duero, conectando la costa cantábrica con el oeste de la península y con Portugal. Este corredor podría ayudar a explicar la presencia relativamente temprana de humanos modernos en yacimientos como Lapa do Picareiro, uno de los enclaves arqueológicos más debatidos de Europa occidental. En conjunto, la investigación no resuelve definitivamente el misterio del primer encuentro entre neandertales y sapiens. Pero sí ofrece una pista fascinante: si ese momento ocurrió en territorio español, el noroeste peninsular aparece como el escenario más probable.

Y si nunca llegaron a verse cara a cara, el modelo también sugiere una posibilidad inquietante: que una humanidad desapareció justo antes de poder encontrarse con la otra.

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