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Ciencia

Cinco arañas cuyo veneno puede convertir una picadura en una emergencia

Algunas arañas parecen inofensivas por su tamaño, pero sus toxinas pueden desencadenar reacciones muy distintas en el organismo y, en determinadas circunstancias, requieren atención médica urgente.
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La mayoría de las arañas evita el contacto con las personas y rara vez representa un peligro. Sin embargo, existen especies cuyos mecanismos de defensa esconden una sustancia capaz de provocar efectos que van mucho más allá del dolor de una picadura.

En distintos lugares del planeta viven arañas cuyos venenos pueden afectar la piel, los músculos, la sangre o incluso el sistema nervioso. Algunas son pequeñas y difíciles de detectar, mientras que otras adoptan una postura claramente defensiva cuando perciben una amenaza.

Entre las especies de mayor importancia médica aparecen representantes de Sudamérica, América del Norte y Australia. Sus picaduras no producen siempre las mismas consecuencias: en algunos casos predominan las lesiones locales, mientras que en otros pueden aparecer síntomas generalizados que requieren atención médica.

Una pequeña araña capaz de causar grandes lesiones

Una de las especies que merece especial atención es la araña reclusa parda o araña violín (Loxosceles laeta), presente en distintas regiones de Sudamérica. Su tamaño relativamente reducido hace que pueda pasar inadvertida, especialmente porque suele refugiarse en lugares secos, oscuros y poco frecuentados.

Su veneno contiene sustancias con efectos necrotizantes y hemolíticos. Esto significa que una picadura puede provocar daño en los tejidos alrededor de la zona afectada y, en determinadas circunstancias, alterar los glóbulos rojos.

La reacción no necesariamente aparece de inmediato con toda su intensidad. Algunas lesiones pueden evolucionar durante las horas posteriores y adquirir un aspecto cada vez más preocupante. En cuadros graves pueden producirse complicaciones sistémicas, entre ellas problemas relacionados con los riñones.

En Sudamérica también se encuentra otra araña muy conocida por la importancia de su veneno: la araña errante brasileña (Phoneutria nigriventer), también llamada araña bananera. Puede alcanzar varios centímetros de longitud y, cuando se siente amenazada, adopta una postura defensiva levantando sus patas delanteras.

Su picadura puede resultar muy dolorosa y el veneno puede desencadenar síntomas como aumento de la presión arterial, fiebre, vómitos y sudoración. En los casos más graves también pueden aparecer alteraciones respiratorias.

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© Egor Kamelev – Pexels

La familia de las viudas negras también entra en la lista

El nombre viuda negra probablemente sea uno de los más reconocidos cuando se habla de arañas venenosas. Una de las especies más conocidas es Latrodectus mactans, presente en distintas zonas de América y también registrada en otras regiones.

En esta especie, las hembras son considerablemente más grandes que los machos y representan la principal preocupación desde el punto de vista médico. Su veneno contiene una potente neurotoxina que puede afectar al sistema nervioso y provocar síntomas que no se limitan al lugar de la picadura.

El dolor puede extenderse hacia otras partes del cuerpo y acompañarse de calambres, espasmos o dolor muscular. También pueden aparecer náuseas y dificultades respiratorias. La evolución depende de diferentes factores, incluida la cantidad de veneno y las características de la persona afectada.

Los niños pequeños y los adultos mayores pueden requerir una vigilancia especialmente cuidadosa ante una picadura sospechosa.
Pero las viudas negras no terminan allí. Australia alberga a la araña de espalda roja (Latrodectus hasselti), otra integrante del mismo género. La hembra suele presentar una característica franja roja en el abdomen que facilita su identificación.

Su veneno contiene neurotoxinas capaces de producir dolor, sudoración, aumento de la frecuencia cardíaca e inflamación de los ganglios linfáticos. Aunque normalmente no busca enfrentarse a las personas, puede morder cuando se siente amenazada.

La araña australiana que concentra uno de los mayores riesgos

El último lugar de esta lista lleva hasta una especie australiana particularmente llamativa: la araña de tela de embudo australiana (Atrax robustus).
Su aspecto puede resultar intimidante, con una coloración oscura y brillante y grandes colmillos. Además, cuando se siente amenazada puede adoptar un comportamiento defensivo y realizar más de una mordida.

La verdadera preocupación está en su veneno. Contiene péptidos conocidos como delta-hexatoxinas, capaces de interferir con determinados procesos del sistema nervioso. Una intoxicación grave puede provocar alteraciones neurológicas y otras complicaciones potencialmente mortales si no se recibe tratamiento.

La importancia de esta especie también está relacionada con la rapidez con la que pueden evolucionar algunos cuadros de envenenamiento. Por eso, ante una mordedura sospechosa, intentar identificar el animal por cuenta propia no debería retrasar la búsqueda de atención médica.

Una picadura no siempre significa el mismo peligro

Aunque estas cinco especies tienen venenos de importancia médica, el resultado de una picadura puede variar considerablemente. La especie responsable, la cantidad de veneno inoculada, la zona afectada y las características de la persona son algunos de los factores que pueden determinar la gravedad.

Además, muchas picaduras atribuidas inicialmente a arañas terminan teniendo otras causas. Por eso, una lesión cutánea por sí sola no permite determinar con seguridad qué animal la produjo.

Cuando existe sospecha de una picadura de una especie potencialmente venenosa, especialmente si aparecen síntomas que se extienden más allá de la zona afectada, es importante buscar atención médica. El tratamiento temprano puede ser determinante para controlar las complicaciones.

Las arañas, pese a su reputación, no suelen buscar a los seres humanos como presas. La mayoría prefiere escapar antes que enfrentarse a ellos. Sin embargo, estas especies demuestran que el pequeño tamaño de un animal no necesariamente refleja el impacto que puede tener su veneno.

 

[Fuente: MSN]

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