El universo sigue sorprendiendo. Gracias a una técnica pionera que no busca planetas directamente, sino las alteraciones que provocan en su entorno, los científicos descubrieron cinco mundos en proceso de formación. Este hallazgo, publicado en una serie de artículos científicos, pone en jaque teorías anteriores sobre los tiempos y mecanismos de formación planetaria.
Una técnica que mira el entorno, no el planeta

A diferencia de los métodos tradicionales que intentan captar la luz de los planetas, el proyecto exoALMA se basa en una lógica distinta: analizar las ondas que dejan a su paso. Así fue como lograron identificar cinco planetas aún en crecimiento, con solo unos pocos millones de años de existencia.
El profesor Christophe Pinte, de la Universidad de Monash, lideró esta técnica durante siete años. Según explica, es como detectar un pez no por verlo, sino por las ondas que genera en el agua. Esta estrategia permite descubrir planetas que antes estaban completamente ocultos por el gas y el polvo de los discos protoplanetarios.
El proyecto se apoyó en observaciones del radiotelescopio ALMA, situado en el desierto de Atacama, Chile, uno de los instrumentos más avanzados del mundo para estudiar el universo en longitudes de onda milimétricas.
Un universo de mundos que crecen rápido

Los cinco planetas detectados pertenecen a tres sistemas estelares distintos: HD 97048, HD 163296 y MWC 758. Todos se encuentran en nuestra galaxia, a unos 400 a 600 años luz de distancia, y presentan masas comparables a las de Júpiter o Saturno. Lo impactante es que estos planetas se están formando mucho más rápido de lo que los modelos anteriores predecían.
Los resultados sugieren que la formación planetaria ocurre en etapas extremadamente tempranas de la vida estelar, en entornos inestables y dinámicos. Además, refuerzan hipótesis sobre la migración temprana de planetas gigantes, lo que podría explicar fenómenos como los “Júpiteres calientes” que orbitan muy cerca de sus estrellas.
3 no solo permite vislumbrar el origen de mundos lejanos, sino que abre nuevas puertas para entender cómo se formó nuestro propio sistema solar. Y lo más fascinante es que todavía quedan muchos planetas escondidos entre el polvo, esperando ser descubiertos.